11 enero 2009

Punta Cana ´08

Y para acabar el 2008, la última aventura del año
(pero ya pensando en el año próximo)


Diciembre… significa además de navidad, frío, lluvia (en algún caso mas que otro) nieve.

Y como de todo eso en Galicia vamos bastante sobrados (especialmente de lluvia y mas especialmente en Santiago…) un buen destino es para estas fechas aquellos con sol y calor.

Mi duda estaba en el destino a elegir:

Cuba pintaba muy bien este año; en Ribera Maya ya había estado en Fin de año del 2006; en Punta Cana también había estado en 2005, en Junio, de "Paso de Ecuador" de mi carrera… Pero como este era un viaje con la family, decidi que aunque lo que más me apetecía era Cuba, el coste de hacerlo a medida hacía mucho mas viable la opción de Punta Cana…

Así que el Viernes 19 de diciembre salimos de casa: dirección con dirección ¡Republica Dominicana!.

Tras ocho horas de vuelo con Air Europa llegamos al “paraíso” ya de noche, nos recibieron de forma algo caótica, (algo típico del caribe la verdad) con porteadores quitándote las maletas de las manos y llevándose las mismas no se sabe muy bien a donde…pero finalmente acababais en el autobus tus maletas y tu, asi que tampoco había queja, era el comienzo...

Pero tras salir del aeropuerto de paja y con la paliza de vuelo, ya nos daba igual casi todo, ¡queríamos llegar!... media horita mas en bus y estaríamos en nuestro destino, eso si, media hora bien movida ya que la “moda” de los badenes en las carreteras para ralentizar coches ha llegado también hasta el caribe, y eso, junto con los baches “naturales” de estas carreteras fueron un cocktail de desastrosas consecuencias para nuestras cervicales.

El hotel era el Bahia Principe Bavaro, grande pero muy atestado de gente y con poca animación e intalaciones deportivas (los debe haber mejores en la zona si este es vuestro destino de vacaciones).

Una vez en nuestra habitación descubrimos que éramos clientes "Premier” que eso era como ser “guay” (aunque había unos que debían ser Super-guays por pagar mas o algo, estos eran los por nosotros odiados “Ambar”…malditos pijos) con algún que otro privilegio extra; uno de ellos era que nuestra casa estaba alejada del bullicio del resto de huéspedes (tan alejada que estábamos rodeados de selva y con UNA OBRA en frente, que se hacia escuchar a primeras horas de la mañana.

Por lo demás el tiempo que nos cuadro fue MUY cambiante, había sol, lluvias torrenciales, viento, sol… te quemabas y te enfriabas a la misma velocidad pero siempre con un mínimo de 25º que no bajaba en ningún momento del día y de la noche.

Los cócteles estaban especialmente buenos, destacar el Ron Collins, aunque el Miami Vice sigue siendo el rey y sigue siendo el sabor del caribe…

En el apartado excursiones decidimos hacer solo una (¡pero que una!), volamos a Samana una península al norte de la Isla en una mini avioneta (sin palabras) tras media hora de un impresionante vuelo a baja altura toco aterrizar en un aeropuerto del que tendríamos que partir antes de las cinco de la tarde porque ¡no tenia luces! … cogimos un camión y visitamos unas pequeñas aldeas donde nos dieron productos típicos, y llegamos a una zona donde cogimos los ¿caballos?... bueno animales peludos de cuatro patas… todo para llegar a la cascada limón. El recurrido es durísimo pero merece la pena para ver (y bañarte) bajo la Cascada Limón (mas de 60m de altura).

Tras esto cogimos un barco para ir a Cayo Levantado, también conocida como Isla Bacardi, donde comimos nos dimos un buen chapuzón y descansamos un poco… y tras todo esto vuelta al hotel… total 16 horas y una gran aventura por tierra, mar y aire.

Por último destacar que por un problema en la excursión con la comida nos regalaron una super-mariscada en el restaurante Capitan Cook… comimos tanto que solo de oler la langosta ¡ahora nos entran arcadas!.



Y tras nueve días en el paraíso a temperaturas de mas de 25º el día 26 de Diciembre tocaba volver a casa, a poco mas de 0º, pero sabiendo que unas navidades bañándose en la playa hacen que el nuevo año entre con mucha mas tranquilidad y energía.

20 noviembre 2008

Munich II -Viviendo la City-

De nuevo Fabi retoma la redacción de este viaje, volviendo al metodo tradicional (Castellano) y con un lenguaje mas..."periodistico":


Una vez visto la “peculiar” exposición de carrozas, volvimos sobre nuestros pasos y regresamos a la zona BMW (esta vez con un sol imponente sobre nuestras cabezas) donde pudimos contemplar el edificio oficial de la marca germana con su logo en lo alto, además de confirmar la llamativa estética del edificio colindante cuyo interior era un macroconcesionario.

Posteriormente y puesto que estaba situado a unos 150 metros de la zona BMW, nos dirigimos la zona de la villa y el estadio olímpico; ascendiendo a la torre de comunicaciones de 200m desde el cual se puede apreciar una panorámica de altura de la ciudad muniquesa, todo esto teniendo el Olympiastadion a nuestros pies (donde únicamente un equipo de futbol de toda la península ibérica consiguió ganar allí, gracias en gran parte a un canario y un holandés) y pudiendo distinguir la Marienplatz, el inmenso recinto de la Oktoberfest o el Allianz Arena. Y una vez hecho el vídeo de rigor y sacar un buen puñado de instantáneas, llegó la frikada del viaje, una casi inexplicable (pero obligada después de extrañas conversaciones “faunísticas”) visita al zoo de Munich, un zoo de un tamaño considerable pero cuyo mayor aliciente y espectáculo fue el ver a un oso polar rascando la barriga literalemente (si chicos hay vídeos de esto). Por lo demás, lo que me llevaré de recuerdo de ese zoo es la “mirada de cariño y complicidad” que recibimos por parte de una imponente pantera negra por intentar despertarla de su letargo, gran error,(solo recordar aquella mirada asesina… )

Y una vez recorrido todo el zoo, y con un cansancio acumulado que empezaba a ser de importancia mayúscula, a recobrar energías ¿Con espinacas?, ¡NO!, que mejor que una jarra de todo un litro de exquisita cerveza bávara. Y a ello nos fuimos, al recinto de la Oktoberfest (esta vez desde las 8 de la tarde aproximadamente) donde, esta vez sí, pudimos cenar y beber en las carpas exteriores. El plato de esa noche, era un Codillo de Ternera con una salsa muy especial que le daba un sabor distinto pero muy recomendable (perdonad que no recuerde su nombre en el idioma original pero es realmente complicado). Al acabar nuestra cena, decidimos levantarnos y recorrernos una vez más el recinto para catar de nuevo el ambiente festivo de la zona, y estuvimos andando entre casetas de las distintas marcas de cerveza (la mayoría de ellas totalmente inaccesibles para nosotros, con 3 o 4 personas franqueando la puerta para evitar la entrada de “intrusos”) cuando, al pararnos para hacerle la foto a una de ellas, pudimos comprobar que la entrada parecía estar abierta para todos, vimos que era nuestro momento y entramos sin mirar atrás. Si chavales, lo habíamos conseguido, fuimos capaces de burlar a la seguridad alemana(luego presumen de fiabilidad en todos los aspectos) y entrar en una de las selectas casetas de la Oktoberfest, donde muchos de los que estaban allí dentro habían pagado bastante pasta (con un año de antelación) para estar donde nosotros estábamos ¡¡¡by the face!!.

El ambiente del interior, simplemente indescriptible, hay que estar allí y sentirlo, aunque el cansancio pudo por momentos, el ambiente festivo te obligaba a levantarte y formar parte de todo aquello: música, orquesta, bailes, y mucha mucha cerveza . Simplemente es algo para enmarcar.

Pero, desgraciadamente ,todo lo bueno acaba, y sobre las 3 o 4 de la mañana si no recuerdo mal ,estábamos camino del hotel después de un día agotador e inolvidable pero siendo conscientes de la suerte que tuvimos esa misma noche.

Al día siguiente (ya el de regreso) apenas hubo tiempo para un breve paseo matutino hasta la Marienplatz y de regreso al hotel para coger el vuelo de vuelta. Munich había terminado, pero la certeza de que esta ciudad volverá a ser visitada para asistir a su fiesta por excelencia, era mucho mayor en el regreso que en la ida.

Y para terminar, simplemente quería hacer un breve inciso sobre el alemán de a pie, ya que aquí somos muy propensos a juzgar a los demás sin conocerlos, tenemos la visión de que los alemanes son gente arrogante, malhumorada, enfurruñada constantemente, y no es así señores que como Schuster hay 3 o 4 . Lo que yo pude comprobar allí, es que como te vean un poco desorientado o noten que eres turista (por ejemplo viendo continuamente el mapa de metro para buscar combinaciones) enseguida vas a tener a un ciudadano a tus pies poniéndose a tu disposición si necesitas algún tipo de instrucción o ayuda (todo esto en un correctísimo y perfecto idioma anglosajón). Termino con una pregunta ¿Qué pensáis que haría un habitante de aquí si ve a algún turista desorientado y perdido en el metro?. La respuesta, desgraciadamente, es clara…


07 noviembre 2008

Oktoberfest (Munich-Tirol) Parte I

Para variar un poco la tendencia de los comentarios y que varie un poco la visión de nuestras peripecias, el articulo lo ha hecho en este caso un "artista invitado", se puede considerar el primer articulo periodista de Fabi... o algo parecido.

Y la morriña a motivado que el texto será en gallego (creo que es entendible pero intentare traducirlo si tengo tiempo).

Logo de moitos meses de espera e unha chea de tempo agardando a que a viaxe chegara, o día 26 de Septembro puxémonos rumbo a cidade xermana de Munich, para asistir a unha das maiores festas de Europa, a Oktoberfest.

A viaxe fixémola con escala en Mallorca, e despois dunha tarde de voos, chegamos a cidade bávara en torno as 11 da noite. Nada mais chegar e por recomendación do recepcionista do hotel, dirixímonos a unha especia de tasca muniquesa na cal puidemos cear a ¡¡1 e media da madrugada!! . O lugar tina unha ambientación perfecta, lugar escuro con moi bo ambiente e a cea á luz das velas. En canto a cena en sí, fomos ó chou e pedímoslles a camareira que nos escollese ela os pratos, e abofé que acertou, trouxéronnos unhas saborosas salchichas que estaban pra lamber no fociño. E de postre a verdade é que non teño nin idea do que era, pero era unha mestura de sabores entre natillas e vainilla que estaba boísimo.E coa mesma e sendo xa as dúas da mañá fomos para hotel a “descansar” ou iso esperaba un servidor.

Ao día seguinte e sen durmir pero con folgos dabondo, espertámonos as 6 da mañá para ir buscar o coche ao Avis da cidade (xa podía estar mais preto o condenado) pero o bo foi que puidemos percorrer parte da cidade a pé e coñecer algúns dos costumes dos seus habitantes,coma a sua devoción pola bicicleta dende o mais xove ata os mais veteranos(non menos curioso resultou comprobar o seu costume de deixar en medio da rúa as bicicletas soas sen ningún tipo de cadea, puidendo vir calquera e levala sen ningún tipo de complicación, pero como xa comprobamos a súa cultura pouquiño ten que ver coa nosa).

Unha vez dentro do noso flamante Audi soneca que te criou, a pesares de durmires polo camino deunos tempo a quedar abraiados polo fenomenal estado das estradas xermanas con 4 carrís e un deles sen límite de velocidade, o que permitía ver escenas dignas mais de videoxogos que da vida real polas velocidades dos vehículos.
O noso destino en primeira instancia era o Castelo de Neuschwanstein, pero dende moito antes de chegar a el, as montañas dos Alpes xa fixeran que nos desemos conta que estabamos nunha zona alucinante. Para ser sinceiro o Castelo de Neuschwanstein decepcionoume un chisco, o seu interior, os andamios exteriores, a súa vulgar historia como Castelo e o rei un tanto “friki” que residiu nel tiveron moito que ver.Aínda así o marco natural onde estaba encadrado o Castelo era maravilloso, en medio das incribles montañas con vistas a unhas extensas chairas con casiñas…incribles vistas a verdade.

Despois da visita o Castelo dirixímonos as impresionantes montañas do Tirol xa no país Austríaco, e que podemos dicir dela, pois que é absolutamente incrible ver un pequeño pobo de 20 casuchas preciosas típicamente alpinas, franqueadas a ámbolos lados por xigantescas montañas de miles de metros de altura que rematan en cumios cheos de neve, é unha paisaxe que non se pode olvidar.

A comida fíxose agardar debido as dificultades para atopar un lugar adecuado pra xantar,finalmente o Hotel Bergland foi a nosa elección.

E despois de xantar dirixímonos a cidade que era lugar obrigado ir estando alí, a archiconocida Insbruck, que foi coma un visto e non visto, pateamos a zona vella da cidade en poucos minutos, comimos un pastel típico da zona, fixemos un par de videos obrigatorios polo lugar ond nos atopabamos e de volta a cidade muniquesa.

Pero non todo tiña que ser tan normal, de volta cara a Munich pola estrada, ao noso intrépido conductor (despois de albiscar unha estrada que permitía a posibilidade de subir co coche uns miles de metros montaña arriba) decidimos ir subir co noso Audi unha irrematable montaña que nos permitiu ter unhas vistas incribles dos arredores da cidade de Insbruck, e despois dun par de fotos e vídeos voltamos a Munich.

Xa pola noite chegaba a hora de ir palpando o ambiente da Oktoberfest, e ata alí fomos .Hai que ver que ben se saben montar estes xermanos a sua festa por excelencia, o recinto era dunha dimensión incrible, había unha auténtica barbaridade de xente, e respirábase un gran ambiente de festa. Ademais de todo isto, dicir que cada marca de cervexa tiña a súa propia caseta na que entraban as suas catro mil persoas tranquilamente.Nos este primeiro día non puidemos entrar en ningunha delas e tivemos que quedarnos nuns bancos de fora coa nosa xarra do litro da mellor cervexa e coa agradable compañía duns habitantes do lugar.Despois diso e seguindo no recinto da festa, decidimos coller de cear un perrito de dimensións desproporcionadas que picaba a rabiar pero ben rico que estaba.E despois de dar unha voltiña pola festa e bastante cansos decidimos voltar para o hotel para poder durmir unhas cantas horiñas.

O día seguinte e coas enerxias a topes dispoñíamonos a visitar a cidade muniquesa.A primeira parada foi a BMW incrible o edificio de estética modernista que teñen os fulanos alí , e dentro del unha especie de concesionario/galería onde presentan os seus novos modelos, unha réplica do coche que compite na F1, unha tenda oficial e infinidade de minixogos cos que entreterse.

Como ese día había unha néboa importante a primeiras horas da mañá decidimos ir ata o Allianz Arena e volver logo para poderle sacar unhas fotiños o edifico emblemático da BMW co seu logo.

O Allianz (moi as aforas da cidade) é unha xoia arquitectónicamente falando, dende o exterior só se vé unha especie de neumático xigante, é unha auténtica maravilla, a pena foi que xusto houbo partido ese día e non puidemos entrar a visitalo.

Despois fomos a parar ao “Palacio das Carrozas” (nin idea do seu nome, pero estaba metido na cidade) onde o mais destacábel (ao marxe da extensión do terreo e os xardíns de palacio) era a presenza dunha sala onde se expoñian carrozas da época tamén un pouco recargadas de máis.

12 agosto 2008

European Summer – Episodio IV - PRAGA

Poniéndonos en situación…

Lunes 7, otra vez en un tren, tardara en este caso 4.30 horas en llevarnos desde Viena hasta Praga, y de nuevo todos con los cascos en los oídos… otro viaje poco alentador, pero esta vez algo (aunque muy poquito) si que se consiguió dormir.
La verdad que en este caso velocidad del tren, comodidad, etc… no compensaban los 50€ pagados, pero, era lo que había.

Tras un par de paradas, llegamos por fin a nuestro destino, y la verdad ya estábamos empezando a cansarnos un poco… nada mas bajar apreciamos que todo el mundo que veías en la estación y alrededores portaba enooormes maletas por todos lados, lo que indicaba que aquí el numero de turistas se incrementaba, tras analizar varias oficinas de tipo de cambio decidimos cambiar los pocos florines húngaros que quedaban a moneda checa (Coronas) y asi juntando un enorme fajo de unos 4000 florines nos devolvieron unas 300 Crs todo esto fue una especie de fondo común con el que pagamos los traslados en Praga; bueno, lo del transporte era otra: con un solo metro en teoría llegábamos al centro, pero dudamos si coger algún tipo de bono de transporte pero para decidirnos vimos las pocas paradas céntricas de metro y que realmente esta era una ciudad que había que “pasearla” para conocerla, asi nos pareció tontería el bono…conclusión un ticket único (unos 80 cents.) y al hotel.
El hostal era el “Center Hostal” situado a escasos 100m del rio Moldava que cruza la ciudad y a otros 100m de la parada del metro; estaba al Sur de la zona centro pero la verdad estaba bastante bien, y, lo más importante: la atención al cliente donde destaca en la recepción del hostal… “Elinka Popovicova”… en fin que decir de ella… solo se me ocurre, que era ”muy amable”.

Bueno tras colocarnos en nuestra habitación (baño compartido para cada 2 habitaciones y la otra parecía vacía) ducha (que falta hacía) y a patearnos el centro de la ciudad.

Decidimos subir hasta el centro dando un paseo por una de las orillas del Moldava y veíamos como poco a poco nos acercábamos al centro, pasando primero el Teatro Nacional, y después acercándonos al Puente de Carlos y como al fondo se veía el Castillo de Praga.

A la altura del Puente de Carlos decidimos girar hacia el centro de la ciudad… nos dirigimos al Ayuntamiento Viejo, donde los Checos habían inventado aquello de la “defenestración”, que no es mas que tirar a alguien (corruptos normalmente) desde una ventada (del ayuntamiento en este caso)…

El caso es que llegamos al Reloj Solar que esta en el ayuntamiento justo a la hora en punto, cuando los muñequitos se empiezan a mover con música y todo… es uno de los actos mas típicos de Praga, y la expectación que había en forma de cámaras digitales era bastante espectacular.

Tras dejar atrás el reloj nos encontrábamos en la plaza principal de Praga, con el ayuntamiento a nuestra espalda, la Catedral de frente, el monumento al “padre nacionalista checo” quemado por la inquisición (esos creo que fuimos “nosotros”) a la izquierda, las embajadas… la “plaza bonita” de la ciudad vamos.

Tras estar allí un ratito contemplando las vistas y a todo el gentío que había en la plaza nos hicimos un recorrido (sacado de la guía Lonely Planet) por el barrio judío primero, y toda la zona norte del centro histórico después; para acabar en la calle mas importante (de tiendas) donde se encontraba el “Museo de Nacional Checo”, que parece ser bastante importante (obviamente no entramos ya que dentro “solo” hay pinturas, pero hay que reconocer que era bastante espectacular desde fuera).
Y tras pasar por el Tesco a coger alguna provisión, nos acercamos a un Kebab a comer… bueno, queríamos comer un Kebab, eso estaría mejor expresado, porque, el lugar al que entramos era un local árabe, donde su “dicharachero” dueño nos recibió al grito de “Pifa espania” y cosas como “farsa…cataliunia” (esto a pesar de decir que éramos de Galicia) pero vamos que sabrá el pobre… el caso es que el kebab estaba cojonudo… lastima que cuando estábamos acabando por la Tv quitaron la programación y comenzó el rezo de las 7 de la tarde en el mundo árabe, conectando para notificarlo a todo el que no se enterara de lo que estaba pasando con todas las capitales islámicas al son de:“Ala uj ackbar!” (Ala es grande) indicando según en que ciudad estuvieras hacia que lado debías rezar para dirigirte a La Meca…

Entre estupefactos y acojonados abandonamos como pudimos el local que el buche estaba lleno con nuestra comida diaria y tocaba dormir un poco… y así nueva ducha y siesta rápida que por la noche habría que ver como era la fiesta por aquellos lares.
Tras despertarnos (no sin esfuerzos) intentamos localizar alguno de los sitios de fiesta que “otra” recepcionista nos había indicado (y alguno que aparecía en la guía)… pero todo estaba bastante apagado y cerrado (hay que recordar que era Lunes), así, tras una primera cerveza negra en el “U Fleku” (y escuchar a gente “mayor” tararear la canción de la abeja malla en checo) dimos una vuelta tan enooorme como infructuosa, y decidimos (tras llegar al norte de la ciudad vieja) volver al hotel yendo por la orilla del río, que eso por lo menos sería bonito…

Y tras unas cuantas bonitas fotos de rigor y una vez habíamos pasado el Puente de Carlos, nos dimos con un cartel “Karlzs…noseque”, según dicen los checos la discoteca mas grande de Europa; (que queréis que os diga sabiendo que en Space de Ibiza entran 10.000 personas, pues como que no me lo creo, pero oyes, era una excusa para comprobarlo); y tras pagar nuestros 6€ de entrada y ser escaneados (si, si, como en un aeropuerto) pa dentro; de las cinco plantas del edificio solo había tres disponibles, había bastante gente pero no era agobiante…

La primera planta era música genérica ningún estilo sobre otro, la segunda era mas dance/house, y la tercera pachangada a muerte… así que estuvimos a vueltas pero primero… bebida local…CERVEZA y ABSENTA, la cerveza estaba bastante barata (por algo es el país que mas consume en el mundo) a 1,80 el medio litro, la absenta era algo mas cara sobre 3,5€ pero lo que allí llaman chupito es un poco desfasado, ya que la cantidad que me echaron era la misma que el Ron que le echaban a un cubata… vamos, un buen mini-vaso de absenta, y como picaba aquello (por cierto, fui el único que lo bebió el resto o son gallinas o quieren demasiado a su cuerpo); y tras unos bailoteos y darlo todo (con bastante calor) las piernas ya no tiraban y a las 3 de la mañana estábamos en casa.

Al día siguiente (Martes 8) nos despertamos relativamente tarde, pero nuestro plan era “claro y sencillo”: cruzar el Moldava por el Puente de Carlos y ver el Castillo de Praga y las vistas de la ciudad.

Y allí fuimos, una caminata más, pero esta vez con lluvia por momentos y con calor sofocante también por momentos, vamos como si estuviéramos en casa. El caso es que… el Puente de Carlos es precioso y todo lo que queramos pero tiene un pequeño gran problema: esta lleno; pero lleno es lleno, lleno de “no puedo caminar” por la cantidad de turistas que se paran en medio del puente y te cierran el paso, así que fue una sensación bastante “agobiante”, el caso, es que empezamos a subir al castillito, y, la verdad, esa bonita foto del castillo en la montaña se pagaba a base de subir cuestecitas… que parecía que estaba ahí al lado el castillo pero madre, el caso, es que, tras un par de vueltas y unas cuantas cuestas llegamos hasta allí.

Una vez en la cima de la montaña visitamos la Catedral de San Vito, y el Palacio Presidencial, especialmente espectaculares las cristaleras de la catedral… y el entorno del castillo en general.

Tras esto y dando un paseo por los jardines del castillo nos dirigimos hacia un punto donde sacar “la foto” de Praga esto es: la típica con todos los puentes uno detrás de otro… y tras varios cambios de posición encontramos la fotazo perfecta (dejándonos la mitad de la memoria de la cámara en el intento).

Tras esto decidimos que el paso de estas ultimas horas había llegado para nuestros cuerpos y nuestras piernas no tiraban mas… así que, ¡para casa!, pero parando previamente en el Kebab donde, esta vez si, nos recibieron al grito de “Espania!, galisia!...” y tras los kebabs de rigor llega el momento de pagar; momento en que el pesado del bar se pone serio por primera vez en dos día, y le pregunta a Tou:

-“¿Tu eres árabe?” (Instantáneamente tres de nosotros empezamos a descojonarnos y Tou a alucinar).
-“Perdona?” responde Tou.
-“¿Si tu eres Árabe?”…le vuelve a preguntar.
-“No”, dice Tou…como respuesta a esto, tras pensar unos segundos dice el Árabe.
-“Pues entonces tu abuelo era Árabe, seguro” (al instante empezamos a llorar nosotros tres), a la salida Tou nos confeso que acababa de salvarnos la vida, lo cual no acabaría de descartar que fuera cierto.

Después de esta anécdota llegamos al hotel donde descubrimos que teníamos “vecinitas” (¡alguna hasta guapa!) y, tras ocupar el ordenador con internet unas 3 horas (sin exagerar) y tras graves problemas para imprimir las tarjetas de embarque (Breixo tuvo que echarnos una mano desde el chollo) pudimos descansar un poco en la habitación…en forma de partidita de cartas en nuestra ventana, con musiquilla de fondo mientras el sol de la tarde se iba poniendo en Praga…

A todo esto nuestras vecinas volvieron, y no solo miraron por el cristal haber quien había en la habitación (eso son teorías nuestras), sino que, ¡nos interrumpieron la partida! (yo creo que querían conocernos jeje) en teoría para saber si nos quejaríamos si ellas fumaban (prohibido en el hotel); y bueno tras la interrupción y unas partiditas mas, ducha y, a dar la última vuelta nocturna por Europa Central, nuestro objetivo: gastar un poco las Coronas que nos quedaban, en este caso en suvenires (Absenta y un pasmir o como se escriba) y sobretodo en comida (que falta nos hacía) y como al día siguiente tocaba madrugar MUCHO para cama tempranito…

El desayuno fue espectacular, teníamos exactamente 15 minutos y transcurridos 14 estábamos ya abandonando el comedor algunos con la tostada de quesitos en la boca (mi caso), otros con los quesitos en los bolsillos destino metro, que nos dejaría en la parada del bus que, esta vez si, nos dejaría el aeropuerto (re-marcar una cosa del transporte de la ciudad, con el ticket “normal” desde que lo sellabas, tenías 75 mins para utilizar CUALQUIER transporte así que por 80cents. Cogimos dos metros y un bus hasta el aeropuerto).

Y una vez en el aeropuerto a esperar por el avión, era Miércoles de mañana y tocaba dejar atrás el continente y volver a las islas…

El viaje se acababa y nuestros bolsillos, piernas, pies, hombros, parpados, hígados y riñones empezaban a agradecerlo…

Datos de Interes de la ciudad:

Es una ciudad totalmente tomada por turistas, con lo que ello implica (precios relativamente caros y los lugares mas típicos a rebosar de gente).

El transporte es muy barato (80 cents por 75mins) pero el centro histórico al ser gran parte peatonal o sin metro es mas difícil moverse (de todas maneras es recomendable ver la ciudad caminando).

Cerveza, MUY barata y mas si se compra en un Supermercado o similar, la mas típica es la “Pilsner” la primera rubia del mundo pero a mi, personalmente me gusto mas otra.

European Summer – Episodio III - VIENA

Poniéndonos en situación…

Es sábado 5 de julio, estamos en un tren de Ferrocarriles Húngaros (o algo así, la verdad es que este idioma no se entiende nada), bueno, el caso es, que nos esperan 3 horitas de viaje, tenemos resaca la mayoría, y un sueño brutal tras haber dormido tres horas, y aquí todo dios lleva su móvil con música (menos yo) con lo que tiene pinta que el viaje va a ser corto (para ser exactos lo que tarde en cerrar los ojos)…gran error, por algún motivo que no alcanzo a comprender ninguno de nosotros fue capaz de dormir, a pesar de que el tren era bastante cómodo en general, para los 20€ que fueron entre Budapest-Viena (unos 300kms).

Así que, mas o menos con el mismo sueño con el que salimos de Budapest, llegamos a la Westbanhoff (Estación Oeste de Viena) a eso de la 1 y pico de la tarde…con un solecillo que picaba bastante sobre nuestros quemados hombros y un sueño/cansancio acumulado muy considerable.

Lo primero que hicimos fue comprarnos el bono de transporte de 72h por 14€, para movernos libremente por la ciudad con (y ya lo había dicho en alguna ocasión) el mejor metro/transporte de Europa. Lo siguiente fue encontrar el hotel, que lo nuestro nos costo, ya que no tenia cartel de HOSTAL por ningún lado y hubo que entrar en un edificio a saco guiándonos por el nº… y tras dejar las maletas y cambiarnos (duchas comunes así que de momento nos ahorrábamos la ducha) decidimos dar una vuelta a la ciudad; básicamente por el centro histórico, Palacio Holfburg, el Albertina museum, el hotel Saccher, la Opera, el Nationall Hall (lo mas bonito de Viena para mi gusto) y por utlimo la Catedral de San Esteban, todo esto caminando largo tiempo por el centro, lo cual acabo con nuestras ya endebles reservas de energias y de piernas.

Así que, sin mas dilación, metro hasta el hostal Wombats (donde yo tenia localizados un par de Supermercados) para avituallarnos y comer en un Kebab cercano… ¡y como estaba ese kebab señor@s! (por cierto fuimos recibidos al grito de “Campeones Oe” con un extraño acento turko, da gusto viajar cuando eres campeón y en todos lados te reciben con alabanzas).

Tras llenar el buche y llegar al hotel con nuestras provisiones…una buena siesta a ritmo de Opera (pues se podían escuchar los ensayos de un concierto desde nuestras habitaciones)…

Por la noche, por recomendación de Miroslav (si, también se conocía muy bien Viena y nos había indicado por donde salir) nos dirigimos al “Triangulo de las Bermudas” Vienes; se llama así por aquello de que sabes donde empiezas pero no donde vas a acabar, y con las indicaciones de los recepcionistas del hotel llegamos sin problemas.

Pero antes de ir de fiesta, una cervecita de terraza (por no variar) eso si, a 4€ que para algo estamos ya en Europa “central” y esto son euros y no otra moneda. Y tras esto entramos a un par de Pubs, todos bastante llenos la verdad, y muy sorprendente ver tanta animación en un país donde se presupone carácter mas bien frio y fiesta mas bien poca.

El hecho es que nos metimos en un local situado bajo tierra a varios metros de profundidad, con bastante gente… y una sesión de música que ya nos gustaría tener por aqui… la verdad que lo dimos todo (hay videos que lo prueban) empezando por nuestras gargantas… aunque alguno ese día no probo la cerveza, consecuencia del atracón del ultimo día (y mas concretamente de su posterior resaca) en Budapest, donde hubo que gastarse todos los florines que nos quedaban…mayormente en este amarillento liquido.

Tras los 2L y pico de cerveza que ya eran rutina por la noche, Tou, Pin y Aitor invitaron a una camarera (y a sus gargantas de paso) a chupitos de tequila (a 2€ el chupito) hasta que amablemente la camarera cerro la barra y “amablemente” nos ofreció o bajar a la pista, o largarnos…para acabar la noche y tras MUCHAS horas en el local salimos a la calle, y de allí camino del metro para volver al hotel… no sin el “Yo soy español…” de rigor que para nuestra sorpresa fue correspondido por algún otro compatriota...

Y la llegada al hotel, fue realmente apoteósica… solos por la calle, dejándonos las gargantas gritando y bajo un sol que bien podía haber sido el de las 7 de la tarde.
Al día siguiente (Domingo) y con MUCHIIIIIIIIISIMAS dificultades nos levantamos… bueno eso algunos, Aitor decidió que para que levantarse si a la noche habría que volver para cama otra vez… y se quedo en el hostal.

Nosotros mientras fuimos a visitar el Palacio Schollsbrun y Beldevere, además de pasearnos por el Muesum Quartier, con un calorcito de los que hacen historia, y un cansancio acumulado que amenazaba con acabar con nosotros (al que ya nos estábamos habituando para que engañarnos), no sin antes haber pasado por la Sudbanhoff (Estación Sur) a por los billetes de tren a Praga por 50€ si mal no recuerdo (500 kms).

Pero el momento mas épico fue cuando fuimos a la noria de Viena y sobretodo cuando llegamos al Ernst Happel Stadium (el Prater) donde una semana antes Casillas había alzado la copa que nos señalaba campeones de Europa, donde llegaron algunas de las imágenes mas frikis del viaje (por cierto el estadio es mas bonito por la tele, en directo deja bastante que desear) con simulaciones de levantamiento de copa y cosas asi...

Tras todo esto volvimos “a casa” donde Aitor nos esperaba (en cama), aprovechamos para dormir un poco y por la noche nuestra intención era, salir de relax (tras una semana saliendo todos los días, ¡tampoco sonaba tan mal!) y sacar fotos nocturnas de la city. Algo difícil ¡si a las 22.30 apagan las luces de los monumentos! (salimos del hotel a las 22.20), y mas aún cuando una tormenta callo sobre la ciudad a los diez minutos.

Así tras refugiarnos bajo el museo de Bellas Artes durante una media hora, en un momento de calma de la tormenta decidimos comenzar una carrera hacia el metro que tenia pinta de ser también uno de los momentos mas cómicos del viaje…(también esta grabado)

Y tras llegar empapados al hotel decidimos por primera vez en mas de una semana irnos a cama antes de la 1 de la mañana, que al día siguiente había que llegar a la estación a las 11.

Ya había pasado el ecuador del viaje y la verdad creo que hasta ese momento había superado con creces las expectativas, o al menos las mías.

Datos prácticos de la ciudad:
En la red de transportes no hay NINGUN tipo de revisor o similar, se podría ir sin pagar.

La cerveza es “cara” (4€ en terraza), pero hay que tener en cuenta que es 0,5L y que además, esta bastante buena, yo destacaría como la mejor la “Ottakring”, aunque existen algunas mas “populares”.

Ciudad bastante turística con poca población “autóctona” y mucho “guiri” en comparación con Liverpool o Budapest.