Poniéndonos en situación…
Lunes 7, otra vez en un tren, tardara en este caso 4.30 horas en llevarnos desde Viena hasta Praga, y de nuevo todos con los cascos en los oídos… otro viaje poco alentador, pero esta vez algo (aunque muy poquito) si que se consiguió dormir.
La verdad que en este caso velocidad del tren, comodidad, etc… no compensaban los 50€ pagados, pero, era lo que había.
Tras un par de paradas, llegamos por fin a nuestro destino, y la verdad ya estábamos empezando a cansarnos un poco… nada mas bajar apreciamos que todo el mundo que veías en la estación y alrededores portaba enooormes maletas por todos lados, lo que indicaba que aquí el numero de turistas se incrementaba, tras analizar varias oficinas de tipo de cambio decidimos cambiar los pocos florines húngaros que quedaban a moneda checa (Coronas) y asi juntando un enorme fajo de unos 4000 florines nos devolvieron unas 300 Crs todo esto fue una especie de fondo común con el que pagamos los traslados en Praga; bueno, lo del transporte era otra: con un solo metro en teoría llegábamos al centro, pero dudamos si coger algún tipo de bono de transporte pero para decidirnos vimos las pocas paradas céntricas de metro y que realmente esta era una ciudad que había que “pasearla” para conocerla, asi nos pareció tontería el bono…conclusión un ticket único (unos 80 cents.) y al hotel.
El hostal era el “Center Hostal” situado a escasos 100m del rio Moldava que cruza la ciudad y a otros 100m de la parada del metro; estaba al Sur de la zona centro pero la verdad estaba bastante bien, y, lo más importante: la atención al cliente donde destaca en la recepción del hostal… “Elinka Popovicova”… en fin que decir de ella… solo se me ocurre, que era ”muy amable”.
Bueno tras colocarnos en nuestra habitación (baño compartido para cada 2 habitaciones y la otra parecía vacía) ducha (que falta hacía) y a patearnos el centro de la ciudad.
Decidimos subir hasta el centro dando un paseo por una de las orillas del Moldava y veíamos como poco a poco nos acercábamos al centro, pasando primero el
Teatro Nacional, y después acercándonos al Puente de Carlos y como al fondo se veía el Castillo de Praga.
A la altura del Puente de Carlos decidimos girar hacia el centro de la ciudad… nos dirigimos al
Ayuntamiento Viejo, donde los Checos habían inventado aquello de la “defenestración”, que no es mas que tirar a alguien (corruptos normalmente) desde una ventada (del ayuntamiento en este caso)…
El caso es que llegamos al
Reloj Solar que esta en el ayuntamiento justo a la hora en punto, cuando los muñequitos se empiezan a mover con música y todo… es uno de los actos mas típicos de Praga, y la expectación que había en forma de cámaras digitales era bastante espectacular.
Tras dejar atrás el reloj nos encontrábamos en la plaza principal de Praga, con el ayuntamiento a nuestra espalda, la Catedral de frente, el monumento al “padre nacionalista checo” quemado por la inquisición (esos creo que fuimos “nosotros”) a la izquierda, las embajadas… la
“plaza bonita” de la ciudad vamos.
Tras estar allí un ratito contemplando las vistas y a todo el gentío que había en la plaza nos hicimos un recorrido (sacado de la guía Lonely Planet) por el barrio judío primero, y toda la zona norte del centro histórico después; para acabar en la calle mas importante (de tiendas) donde se encontraba el “
Museo de Nacional Checo”, que parece ser bastante importante (obviamente no entramos ya que dentro “solo” hay pinturas, pero hay que reconocer que era bastante espectacular desde fuera).
Y tras pasar por el Tesco a coger alguna provisión, nos acercamos a un Kebab a comer… bueno, queríamos comer un Kebab, eso estaría mejor expresado, porque, el lugar al que entramos era un local árabe, donde su “dicharachero” dueño nos recibió al grito de “Pifa espania” y cosas como “farsa…cataliunia” (esto a pesar de decir que éramos de Galicia) pero vamos que sabrá el pobre… el caso es que el kebab estaba cojonudo… lastima que cuando estábamos acabando por la Tv quitaron la programación y comenzó el rezo de las 7 de la tarde en el mundo árabe, conectando para notificarlo a todo el que no se enterara de lo que estaba pasando con todas las capitales islámicas al son de:“Ala uj ackbar!” (Ala es grande) indicando según en que ciudad estuvieras hacia que lado debías rezar para dirigirte a La Meca…
Entre estupefactos y acojonados abandonamos como pudimos el local que el buche estaba lleno con nuestra comida diaria y tocaba dormir un poco… y así nueva ducha y siesta rápida que por la noche habría que ver como era la fiesta por aquellos lares.
Tras despertarnos (no sin esfuerzos) intentamos localizar alguno de los sitios de fiesta que “otra” recepcionista nos había indicado (y alguno que aparecía en la guía)… pero todo estaba bastante apagado y cerrado (hay que recordar que era Lunes), así, tras una primera cerveza negra en el “
U Fleku” (y escuchar a gente “mayor” tararear la canción de la abeja malla en checo) dimos una vuelta tan enooorme como infructuosa, y decidimos (tras llegar al norte de la ciudad vieja) volver al hotel yendo por la orilla del río, que eso por lo menos sería bonito…
Y tras unas cuantas bonitas fotos de rigor y una vez habíamos pasado el Puente de Carlos, nos dimos con un cartel “Karlzs…noseque”, según dicen los checos la discoteca mas grande de Europa; (que queréis que os diga sabiendo que en Space de Ibiza entran 10.000 personas, pues como que no me lo creo, pero oyes, era una excusa para comprobarlo); y tras pagar nuestros 6€ de entrada y ser escaneados (si, si, como en un aeropuerto) pa dentro; de las cinco plantas del edificio solo había tres disponibles, había bastante gente pero no era agobiante…
La primera planta era música genérica ningún estilo sobre otro, la segunda era mas dance/house, y la tercera pachangada a muerte… así que estuvimos a vueltas pero primero… bebida local…CERVEZA y ABSENTA, la cerveza estaba bastante barata (por algo es el país que mas consume en el mundo) a 1,80 el medio litro, la absenta era algo mas cara sobre 3,5€ pero lo que allí llaman chupito es un poco desfasado, ya que la cantidad que me echaron era la misma que el Ron que le echaban a un cubata… vamos, un buen mini-vaso de absenta, y como picaba aquello (por cierto, fui el único que lo bebió el resto o son gallinas o quieren demasiado a su cuerpo); y tras unos bailoteos y darlo todo (con bastante calor) las piernas ya no tiraban y a las 3 de la mañana estábamos en casa.
Al día siguiente (Martes 8) nos despertamos relativamente tarde, pero nuestro plan era “claro y sencillo”: cruzar el Moldava por el
Puente de Carlos y ver el
Castillo de Praga y las vistas de la ciudad.
Y allí fuimos, una caminata más, pero esta vez con lluvia por momentos y con calor sofocante también por momentos, vamos como si estuviéramos en casa. El caso es que… el Puente de Carlos es precioso y todo lo que queramos pero tiene un pequeño gran problema: esta
lleno; pero lleno es lleno, lleno de “no puedo caminar” por la cantidad de turistas que se paran en medio del puente y te cierran el paso, así que fue una sensación bastante “agobiante”, el caso, es que empezamos a subir al castillito, y, la verdad, esa bonita foto del castillo en la montaña se pagaba a base de subir cuestecitas… que parecía que estaba ahí al lado el castillo pero madre, el caso, es que, tras un par de vueltas y unas cuantas cuestas llegamos hasta allí.
Una vez en la cima de la montaña visitamos la
Catedral de San Vito, y el
Palacio Presidencial, especialmente espectaculares las cristaleras de la catedral… y el entorno del castillo en general.
Tras esto y dando un paseo por los jardines del castillo nos dirigimos hacia un punto donde sacar “
la foto” de Praga esto es: la típica con todos los puentes uno detrás de otro… y tras varios cambios de posición encontramos la fotazo perfecta (dejándonos la mitad de la memoria de la cámara en el intento).
Tras esto decidimos que el paso de estas ultimas horas había llegado para nuestros cuerpos y nuestras piernas no tiraban mas… así que, ¡para casa!, pero parando previamente en el Kebab donde, esta vez si, nos recibieron al grito de “Espania!, galisia!...” y tras los kebabs de rigor llega el momento de pagar; momento en que el pesado del bar se pone serio por primera vez en dos día, y le pregunta a Tou:
-“¿Tu eres árabe?” (Instantáneamente tres de nosotros empezamos a descojonarnos y Tou a alucinar).
-“Perdona?” responde Tou.
-“¿Si tu eres Árabe?”…le vuelve a preguntar.
-“No”, dice Tou…como respuesta a esto, tras pensar unos segundos dice el Árabe.
-“Pues entonces tu abuelo era Árabe, seguro” (al instante empezamos a llorar nosotros tres), a la salida Tou nos confeso que acababa de salvarnos la vida, lo cual no acabaría de descartar que fuera cierto.
Después de esta anécdota llegamos al hotel donde descubrimos que teníamos “vecinitas” (¡alguna hasta guapa!) y, tras ocupar el ordenador con internet unas 3 horas (sin exagerar) y tras graves problemas para imprimir las tarjetas de embarque (Breixo tuvo que echarnos una mano desde el chollo) pudimos descansar un poco en la habitación…en forma de partidita de cartas en nuestra ventana, con musiquilla de fondo mientras el sol de la tarde se iba poniendo en Praga…
A todo esto nuestras vecinas volvieron, y no solo miraron por el cristal haber quien había en la habitación (eso son teorías nuestras), sino que, ¡nos interrumpieron la partida! (yo creo que querían conocernos jeje) en teoría para saber si nos quejaríamos si ellas fumaban (prohibido en el hotel); y bueno tras la interrupción y unas partiditas mas, ducha y, a dar la última vuelta nocturna por Europa Central, nuestro objetivo: gastar un poco las Coronas que nos quedaban, en este caso en suvenires (Absenta y un pasmir o como se escriba) y sobretodo en comida (que falta nos hacía) y como al día siguiente tocaba madrugar MUCHO para cama tempranito…
El desayuno fue espectacular, teníamos exactamente 15 minutos y transcurridos 14 estábamos ya abandonando el comedor algunos con la tostada de quesitos en la boca (mi caso), otros con los quesitos en los bolsillos destino metro, que nos dejaría en la parada del bus que, esta vez si, nos dejaría el aeropuerto (re-marcar una cosa del transporte de la ciudad, con el ticket “normal” desde que lo sellabas, tenías 75 mins para utilizar CUALQUIER transporte así que por 80cents. Cogimos dos metros y un bus hasta el aeropuerto).
Y una vez en el aeropuerto a esperar por el avión, era Miércoles de mañana y tocaba dejar atrás el continente y volver a las islas…
El viaje se acababa y nuestros bolsillos, piernas, pies, hombros, parpados, hígados y riñones empezaban a agradecerlo…
Datos de Interes de la ciudad:Es una ciudad totalmente tomada por turistas, con lo que ello implica (precios relativamente caros y los lugares mas típicos a rebosar de gente).
El transporte es muy barato (80 cents por 75mins) pero el centro histórico al ser gran parte peatonal o sin metro es mas difícil moverse (de todas maneras es recomendable ver la ciudad caminando).
Cerveza, MUY barata y mas si se compra en un Supermercado o similar, la mas típica es la “Pilsner” la primera rubia del mundo pero a mi, personalmente me gusto mas otra.