12 agosto 2008

European Summer – Episodio IV - PRAGA

Poniéndonos en situación…

Lunes 7, otra vez en un tren, tardara en este caso 4.30 horas en llevarnos desde Viena hasta Praga, y de nuevo todos con los cascos en los oídos… otro viaje poco alentador, pero esta vez algo (aunque muy poquito) si que se consiguió dormir.
La verdad que en este caso velocidad del tren, comodidad, etc… no compensaban los 50€ pagados, pero, era lo que había.

Tras un par de paradas, llegamos por fin a nuestro destino, y la verdad ya estábamos empezando a cansarnos un poco… nada mas bajar apreciamos que todo el mundo que veías en la estación y alrededores portaba enooormes maletas por todos lados, lo que indicaba que aquí el numero de turistas se incrementaba, tras analizar varias oficinas de tipo de cambio decidimos cambiar los pocos florines húngaros que quedaban a moneda checa (Coronas) y asi juntando un enorme fajo de unos 4000 florines nos devolvieron unas 300 Crs todo esto fue una especie de fondo común con el que pagamos los traslados en Praga; bueno, lo del transporte era otra: con un solo metro en teoría llegábamos al centro, pero dudamos si coger algún tipo de bono de transporte pero para decidirnos vimos las pocas paradas céntricas de metro y que realmente esta era una ciudad que había que “pasearla” para conocerla, asi nos pareció tontería el bono…conclusión un ticket único (unos 80 cents.) y al hotel.
El hostal era el “Center Hostal” situado a escasos 100m del rio Moldava que cruza la ciudad y a otros 100m de la parada del metro; estaba al Sur de la zona centro pero la verdad estaba bastante bien, y, lo más importante: la atención al cliente donde destaca en la recepción del hostal… “Elinka Popovicova”… en fin que decir de ella… solo se me ocurre, que era ”muy amable”.

Bueno tras colocarnos en nuestra habitación (baño compartido para cada 2 habitaciones y la otra parecía vacía) ducha (que falta hacía) y a patearnos el centro de la ciudad.

Decidimos subir hasta el centro dando un paseo por una de las orillas del Moldava y veíamos como poco a poco nos acercábamos al centro, pasando primero el Teatro Nacional, y después acercándonos al Puente de Carlos y como al fondo se veía el Castillo de Praga.

A la altura del Puente de Carlos decidimos girar hacia el centro de la ciudad… nos dirigimos al Ayuntamiento Viejo, donde los Checos habían inventado aquello de la “defenestración”, que no es mas que tirar a alguien (corruptos normalmente) desde una ventada (del ayuntamiento en este caso)…

El caso es que llegamos al Reloj Solar que esta en el ayuntamiento justo a la hora en punto, cuando los muñequitos se empiezan a mover con música y todo… es uno de los actos mas típicos de Praga, y la expectación que había en forma de cámaras digitales era bastante espectacular.

Tras dejar atrás el reloj nos encontrábamos en la plaza principal de Praga, con el ayuntamiento a nuestra espalda, la Catedral de frente, el monumento al “padre nacionalista checo” quemado por la inquisición (esos creo que fuimos “nosotros”) a la izquierda, las embajadas… la “plaza bonita” de la ciudad vamos.

Tras estar allí un ratito contemplando las vistas y a todo el gentío que había en la plaza nos hicimos un recorrido (sacado de la guía Lonely Planet) por el barrio judío primero, y toda la zona norte del centro histórico después; para acabar en la calle mas importante (de tiendas) donde se encontraba el “Museo de Nacional Checo”, que parece ser bastante importante (obviamente no entramos ya que dentro “solo” hay pinturas, pero hay que reconocer que era bastante espectacular desde fuera).
Y tras pasar por el Tesco a coger alguna provisión, nos acercamos a un Kebab a comer… bueno, queríamos comer un Kebab, eso estaría mejor expresado, porque, el lugar al que entramos era un local árabe, donde su “dicharachero” dueño nos recibió al grito de “Pifa espania” y cosas como “farsa…cataliunia” (esto a pesar de decir que éramos de Galicia) pero vamos que sabrá el pobre… el caso es que el kebab estaba cojonudo… lastima que cuando estábamos acabando por la Tv quitaron la programación y comenzó el rezo de las 7 de la tarde en el mundo árabe, conectando para notificarlo a todo el que no se enterara de lo que estaba pasando con todas las capitales islámicas al son de:“Ala uj ackbar!” (Ala es grande) indicando según en que ciudad estuvieras hacia que lado debías rezar para dirigirte a La Meca…

Entre estupefactos y acojonados abandonamos como pudimos el local que el buche estaba lleno con nuestra comida diaria y tocaba dormir un poco… y así nueva ducha y siesta rápida que por la noche habría que ver como era la fiesta por aquellos lares.
Tras despertarnos (no sin esfuerzos) intentamos localizar alguno de los sitios de fiesta que “otra” recepcionista nos había indicado (y alguno que aparecía en la guía)… pero todo estaba bastante apagado y cerrado (hay que recordar que era Lunes), así, tras una primera cerveza negra en el “U Fleku” (y escuchar a gente “mayor” tararear la canción de la abeja malla en checo) dimos una vuelta tan enooorme como infructuosa, y decidimos (tras llegar al norte de la ciudad vieja) volver al hotel yendo por la orilla del río, que eso por lo menos sería bonito…

Y tras unas cuantas bonitas fotos de rigor y una vez habíamos pasado el Puente de Carlos, nos dimos con un cartel “Karlzs…noseque”, según dicen los checos la discoteca mas grande de Europa; (que queréis que os diga sabiendo que en Space de Ibiza entran 10.000 personas, pues como que no me lo creo, pero oyes, era una excusa para comprobarlo); y tras pagar nuestros 6€ de entrada y ser escaneados (si, si, como en un aeropuerto) pa dentro; de las cinco plantas del edificio solo había tres disponibles, había bastante gente pero no era agobiante…

La primera planta era música genérica ningún estilo sobre otro, la segunda era mas dance/house, y la tercera pachangada a muerte… así que estuvimos a vueltas pero primero… bebida local…CERVEZA y ABSENTA, la cerveza estaba bastante barata (por algo es el país que mas consume en el mundo) a 1,80 el medio litro, la absenta era algo mas cara sobre 3,5€ pero lo que allí llaman chupito es un poco desfasado, ya que la cantidad que me echaron era la misma que el Ron que le echaban a un cubata… vamos, un buen mini-vaso de absenta, y como picaba aquello (por cierto, fui el único que lo bebió el resto o son gallinas o quieren demasiado a su cuerpo); y tras unos bailoteos y darlo todo (con bastante calor) las piernas ya no tiraban y a las 3 de la mañana estábamos en casa.

Al día siguiente (Martes 8) nos despertamos relativamente tarde, pero nuestro plan era “claro y sencillo”: cruzar el Moldava por el Puente de Carlos y ver el Castillo de Praga y las vistas de la ciudad.

Y allí fuimos, una caminata más, pero esta vez con lluvia por momentos y con calor sofocante también por momentos, vamos como si estuviéramos en casa. El caso es que… el Puente de Carlos es precioso y todo lo que queramos pero tiene un pequeño gran problema: esta lleno; pero lleno es lleno, lleno de “no puedo caminar” por la cantidad de turistas que se paran en medio del puente y te cierran el paso, así que fue una sensación bastante “agobiante”, el caso, es que empezamos a subir al castillito, y, la verdad, esa bonita foto del castillo en la montaña se pagaba a base de subir cuestecitas… que parecía que estaba ahí al lado el castillo pero madre, el caso, es que, tras un par de vueltas y unas cuantas cuestas llegamos hasta allí.

Una vez en la cima de la montaña visitamos la Catedral de San Vito, y el Palacio Presidencial, especialmente espectaculares las cristaleras de la catedral… y el entorno del castillo en general.

Tras esto y dando un paseo por los jardines del castillo nos dirigimos hacia un punto donde sacar “la foto” de Praga esto es: la típica con todos los puentes uno detrás de otro… y tras varios cambios de posición encontramos la fotazo perfecta (dejándonos la mitad de la memoria de la cámara en el intento).

Tras esto decidimos que el paso de estas ultimas horas había llegado para nuestros cuerpos y nuestras piernas no tiraban mas… así que, ¡para casa!, pero parando previamente en el Kebab donde, esta vez si, nos recibieron al grito de “Espania!, galisia!...” y tras los kebabs de rigor llega el momento de pagar; momento en que el pesado del bar se pone serio por primera vez en dos día, y le pregunta a Tou:

-“¿Tu eres árabe?” (Instantáneamente tres de nosotros empezamos a descojonarnos y Tou a alucinar).
-“Perdona?” responde Tou.
-“¿Si tu eres Árabe?”…le vuelve a preguntar.
-“No”, dice Tou…como respuesta a esto, tras pensar unos segundos dice el Árabe.
-“Pues entonces tu abuelo era Árabe, seguro” (al instante empezamos a llorar nosotros tres), a la salida Tou nos confeso que acababa de salvarnos la vida, lo cual no acabaría de descartar que fuera cierto.

Después de esta anécdota llegamos al hotel donde descubrimos que teníamos “vecinitas” (¡alguna hasta guapa!) y, tras ocupar el ordenador con internet unas 3 horas (sin exagerar) y tras graves problemas para imprimir las tarjetas de embarque (Breixo tuvo que echarnos una mano desde el chollo) pudimos descansar un poco en la habitación…en forma de partidita de cartas en nuestra ventana, con musiquilla de fondo mientras el sol de la tarde se iba poniendo en Praga…

A todo esto nuestras vecinas volvieron, y no solo miraron por el cristal haber quien había en la habitación (eso son teorías nuestras), sino que, ¡nos interrumpieron la partida! (yo creo que querían conocernos jeje) en teoría para saber si nos quejaríamos si ellas fumaban (prohibido en el hotel); y bueno tras la interrupción y unas partiditas mas, ducha y, a dar la última vuelta nocturna por Europa Central, nuestro objetivo: gastar un poco las Coronas que nos quedaban, en este caso en suvenires (Absenta y un pasmir o como se escriba) y sobretodo en comida (que falta nos hacía) y como al día siguiente tocaba madrugar MUCHO para cama tempranito…

El desayuno fue espectacular, teníamos exactamente 15 minutos y transcurridos 14 estábamos ya abandonando el comedor algunos con la tostada de quesitos en la boca (mi caso), otros con los quesitos en los bolsillos destino metro, que nos dejaría en la parada del bus que, esta vez si, nos dejaría el aeropuerto (re-marcar una cosa del transporte de la ciudad, con el ticket “normal” desde que lo sellabas, tenías 75 mins para utilizar CUALQUIER transporte así que por 80cents. Cogimos dos metros y un bus hasta el aeropuerto).

Y una vez en el aeropuerto a esperar por el avión, era Miércoles de mañana y tocaba dejar atrás el continente y volver a las islas…

El viaje se acababa y nuestros bolsillos, piernas, pies, hombros, parpados, hígados y riñones empezaban a agradecerlo…

Datos de Interes de la ciudad:

Es una ciudad totalmente tomada por turistas, con lo que ello implica (precios relativamente caros y los lugares mas típicos a rebosar de gente).

El transporte es muy barato (80 cents por 75mins) pero el centro histórico al ser gran parte peatonal o sin metro es mas difícil moverse (de todas maneras es recomendable ver la ciudad caminando).

Cerveza, MUY barata y mas si se compra en un Supermercado o similar, la mas típica es la “Pilsner” la primera rubia del mundo pero a mi, personalmente me gusto mas otra.

European Summer – Episodio III - VIENA

Poniéndonos en situación…

Es sábado 5 de julio, estamos en un tren de Ferrocarriles Húngaros (o algo así, la verdad es que este idioma no se entiende nada), bueno, el caso es, que nos esperan 3 horitas de viaje, tenemos resaca la mayoría, y un sueño brutal tras haber dormido tres horas, y aquí todo dios lleva su móvil con música (menos yo) con lo que tiene pinta que el viaje va a ser corto (para ser exactos lo que tarde en cerrar los ojos)…gran error, por algún motivo que no alcanzo a comprender ninguno de nosotros fue capaz de dormir, a pesar de que el tren era bastante cómodo en general, para los 20€ que fueron entre Budapest-Viena (unos 300kms).

Así que, mas o menos con el mismo sueño con el que salimos de Budapest, llegamos a la Westbanhoff (Estación Oeste de Viena) a eso de la 1 y pico de la tarde…con un solecillo que picaba bastante sobre nuestros quemados hombros y un sueño/cansancio acumulado muy considerable.

Lo primero que hicimos fue comprarnos el bono de transporte de 72h por 14€, para movernos libremente por la ciudad con (y ya lo había dicho en alguna ocasión) el mejor metro/transporte de Europa. Lo siguiente fue encontrar el hotel, que lo nuestro nos costo, ya que no tenia cartel de HOSTAL por ningún lado y hubo que entrar en un edificio a saco guiándonos por el nº… y tras dejar las maletas y cambiarnos (duchas comunes así que de momento nos ahorrábamos la ducha) decidimos dar una vuelta a la ciudad; básicamente por el centro histórico, Palacio Holfburg, el Albertina museum, el hotel Saccher, la Opera, el Nationall Hall (lo mas bonito de Viena para mi gusto) y por utlimo la Catedral de San Esteban, todo esto caminando largo tiempo por el centro, lo cual acabo con nuestras ya endebles reservas de energias y de piernas.

Así que, sin mas dilación, metro hasta el hostal Wombats (donde yo tenia localizados un par de Supermercados) para avituallarnos y comer en un Kebab cercano… ¡y como estaba ese kebab señor@s! (por cierto fuimos recibidos al grito de “Campeones Oe” con un extraño acento turko, da gusto viajar cuando eres campeón y en todos lados te reciben con alabanzas).

Tras llenar el buche y llegar al hotel con nuestras provisiones…una buena siesta a ritmo de Opera (pues se podían escuchar los ensayos de un concierto desde nuestras habitaciones)…

Por la noche, por recomendación de Miroslav (si, también se conocía muy bien Viena y nos había indicado por donde salir) nos dirigimos al “Triangulo de las Bermudas” Vienes; se llama así por aquello de que sabes donde empiezas pero no donde vas a acabar, y con las indicaciones de los recepcionistas del hotel llegamos sin problemas.

Pero antes de ir de fiesta, una cervecita de terraza (por no variar) eso si, a 4€ que para algo estamos ya en Europa “central” y esto son euros y no otra moneda. Y tras esto entramos a un par de Pubs, todos bastante llenos la verdad, y muy sorprendente ver tanta animación en un país donde se presupone carácter mas bien frio y fiesta mas bien poca.

El hecho es que nos metimos en un local situado bajo tierra a varios metros de profundidad, con bastante gente… y una sesión de música que ya nos gustaría tener por aqui… la verdad que lo dimos todo (hay videos que lo prueban) empezando por nuestras gargantas… aunque alguno ese día no probo la cerveza, consecuencia del atracón del ultimo día (y mas concretamente de su posterior resaca) en Budapest, donde hubo que gastarse todos los florines que nos quedaban…mayormente en este amarillento liquido.

Tras los 2L y pico de cerveza que ya eran rutina por la noche, Tou, Pin y Aitor invitaron a una camarera (y a sus gargantas de paso) a chupitos de tequila (a 2€ el chupito) hasta que amablemente la camarera cerro la barra y “amablemente” nos ofreció o bajar a la pista, o largarnos…para acabar la noche y tras MUCHAS horas en el local salimos a la calle, y de allí camino del metro para volver al hotel… no sin el “Yo soy español…” de rigor que para nuestra sorpresa fue correspondido por algún otro compatriota...

Y la llegada al hotel, fue realmente apoteósica… solos por la calle, dejándonos las gargantas gritando y bajo un sol que bien podía haber sido el de las 7 de la tarde.
Al día siguiente (Domingo) y con MUCHIIIIIIIIISIMAS dificultades nos levantamos… bueno eso algunos, Aitor decidió que para que levantarse si a la noche habría que volver para cama otra vez… y se quedo en el hostal.

Nosotros mientras fuimos a visitar el Palacio Schollsbrun y Beldevere, además de pasearnos por el Muesum Quartier, con un calorcito de los que hacen historia, y un cansancio acumulado que amenazaba con acabar con nosotros (al que ya nos estábamos habituando para que engañarnos), no sin antes haber pasado por la Sudbanhoff (Estación Sur) a por los billetes de tren a Praga por 50€ si mal no recuerdo (500 kms).

Pero el momento mas épico fue cuando fuimos a la noria de Viena y sobretodo cuando llegamos al Ernst Happel Stadium (el Prater) donde una semana antes Casillas había alzado la copa que nos señalaba campeones de Europa, donde llegaron algunas de las imágenes mas frikis del viaje (por cierto el estadio es mas bonito por la tele, en directo deja bastante que desear) con simulaciones de levantamiento de copa y cosas asi...

Tras todo esto volvimos “a casa” donde Aitor nos esperaba (en cama), aprovechamos para dormir un poco y por la noche nuestra intención era, salir de relax (tras una semana saliendo todos los días, ¡tampoco sonaba tan mal!) y sacar fotos nocturnas de la city. Algo difícil ¡si a las 22.30 apagan las luces de los monumentos! (salimos del hotel a las 22.20), y mas aún cuando una tormenta callo sobre la ciudad a los diez minutos.

Así tras refugiarnos bajo el museo de Bellas Artes durante una media hora, en un momento de calma de la tormenta decidimos comenzar una carrera hacia el metro que tenia pinta de ser también uno de los momentos mas cómicos del viaje…(también esta grabado)

Y tras llegar empapados al hotel decidimos por primera vez en mas de una semana irnos a cama antes de la 1 de la mañana, que al día siguiente había que llegar a la estación a las 11.

Ya había pasado el ecuador del viaje y la verdad creo que hasta ese momento había superado con creces las expectativas, o al menos las mías.

Datos prácticos de la ciudad:
En la red de transportes no hay NINGUN tipo de revisor o similar, se podría ir sin pagar.

La cerveza es “cara” (4€ en terraza), pero hay que tener en cuenta que es 0,5L y que además, esta bastante buena, yo destacaría como la mejor la “Ottakring”, aunque existen algunas mas “populares”.

Ciudad bastante turística con poca población “autóctona” y mucho “guiri” en comparación con Liverpool o Budapest.

08 agosto 2008

European Summer – Episodio II - BUDAPEST

La capital de Hungría… llegamos a la ciudad un Lunes 30 Junio, el día siguiente a la victoria española en la final de la Eurocopa pecho henchido, y con energías en las piernas (aunque la pateada a Anfield estaba todavía presente). En la ciudad teníamos alquilado un apartamento con la agencia TOMA_Apartments para toda la semana (marchándonos el sábado de mañana hacia Viena) y un contacto que esperábamos nos ayudase un poco a movernos por la ciudad.

Tras aterrizar en el aeropuerto, el primer problema fue convertir divisa (a Florines, con un tipo de cambio de unos 240 F/€) donde nos dieron un buen palo con un tipo de cambio muy malo, pero bueno, solo teníamos una oficina de cambio y había que pasar por el aro… tras esto, por un segundo tanteamos la posibilidad de comprar la Budapest Card, o de ir al centro en Tren… un acierto no haberlo cogido ninguna, casi 40€! la primera (por 72horas) y 16-20€ lo segundo… y claro ante estos precios nuestros peores temores (haber aterrizado en una capital carísima) empezaron a surgir.

Nada mas lejos de la realidad tras montarnos en el bus publico (unos 2€) que la guía nos recomendaba, y después un metro (por 1,2 €) nos plantamos en el centro de Budapest a escasos 200m del parlamento. Llegamos fácilmente a la oficina de TOMA donde nos recibieron nada menos que con la foto de Casillas levantando la copa y reproduciendo la final en los televisores… pero la mejor sorpresa fue la ubicación del apartamento (a priori en el distrito IX de la ciudad que no es centro-centro), cuando nos indico que estaba a escasos 100m del Parlamento pensábamos que se estaba equivocando o algo... pero no, ese sería nuestro piso; ¡Y que piso!, unos 100m2 donde a pesar de ser 4 personas podríamos haber dormido sin problemas 8, y con todo lujo de detalles (Tv, micro…).

Pero habíamos llegado a la ciudad y tocaba avituallarse y moverse, contactamos con Miroslav, un conocido de la hermana de Isi, que nos fue a recoger en su coche (incumpliendo una serie de normas de trafico en el proceso), y la verdad… este tío es muy grande, nos dio una vuelta por la ciudad con su coche señalándonos lo mas importante, explicándonos un poco la ciudad, etc… nos llevo a un sitio de terraceo típico (nos indico que cervezas probar) y con el creamos “la biblia”: sobre un mapa de la ciudad maracamos todo lo que debíamos ver, por donde salir, donde tomar copas, a que piscinas ir, etc. El caso es que por problemas “conyugales” tuvo que irse temprano (y no pudo salir con nosotros esos días), pero, no sin antes dejarnos en el “Zsympla ter”, un local “underground” (ni idea de que significaba exactamente hasta que lo vimos) bueno, mas bien era EL local, para llegar tenias que ir caminando por el centro (donde siempre estas solo ya que no hay nadie nunca por la calle) llegabas a una serie de callejones oscuros, de pronto un pequeño cartel con su nombre y un par de personas en la puerta… te indican la entrada, y tras meterte por una serie de pasillos que parece que te llevan directo a un edificio semi-derruido donde, en la explanada central mas de un centenar de personas sentadas en diferentes mesas compartían cervezas y comentarios en mas idiomas de los que os podáis imaginar (ya que parece ser el típico local de reunión de los expatriados en esa ciudad).

Y bueno tras unas cervezas y un gran rodeo nocturno atravesando los puentes de la ciudad (en una estéril búsqueda de una de las discotecas que Miro nos indico) llegamos a casa… descansar y madrugar eran los siguientes pasos.

El primer día (Martes) decidimos darnos “la gran paliza” (siempre caminando, ya que los precios de los bonos del transporte públicos eran bastante caros sobre 17€ 3dias) tras ver la zona centro de Pest (el lado de la ciudad donde esta el parlamento) con el Parlamento, la Basílica de San Esteban, y al Estación Eiffel, decidimos cruzar el Danubio e ir a Buda donde se encuentra el Castillo, el laberinto y el Palacio Imperial. Avanzo que; están en un monte relativamente alto y subirlo en pleno verano con 30 y pico grados es bastante fastidiado (y mas sin fuentes para refrescarte!) las vistas desde la ciudad vieja del castillo la verdad son espectaculares ya que tienes frente a ti el parlamento (visto desde una perspectiva elevada), es el sitio ideal para sacarte “la foto” del viaje sobretodo desde el “Bastión de los Pescadores”, tras la foto buscamos infructuosamente el laberinto y tras tomarnos un aguita (de 20cl! por una burrada de billetes que no eran mas que 2€) en una terraza desde esta posición, al palacio imperial, el cual, pese a que desde lejos es precioso pierde un poco de vistosidad desde cerca, y mas sabiendo que esta totalmente reconstruido por el régimen comunista y que es una especie de “cascaron”, pues el interior fue totalmente expoliado en numerosas ocasiones desde su creación, aunque ahora acoge exposiciones temporales de pintura; tras esto nueva caminata pero para llegar a casa, cruzamos el puente principal de la ciudad (Pte. Elisabeth), siesta y la “tipical ruta nocturna” esto es: primera cerveza en terraza, Zsympla, y “tempranito” (3 AM) para cama, no sin antes despertar a media Pest al grito de “Yo soy español…”.

Toca Miércoles, y nuevo madrugón, pero, esta vez decidimos que iba siendo hora de relajarnos (tras un viaje nocturno a Liverpool, malamente dormir en el aeropuerto, caminar 5kms hasta Anfield, otro día de viaje hasta Budapest y la paliza del día anterior ¡nos lo merecíamos!). Así que nos acercamos al balneario mas grande de Europa, el “Szechenyi Spa” (10€), en el centro de la ciudad pero rodeado de parques, para acercarnos paramos cogimos el metro mas antiguo de Europa Continental con vagones del S. XIX de madera; y paramos en la Plaza de los Héroes.

Recuerdo que nos costo mucho entrar en el Spa: tanto en el recinto como en las piscinas por problemas de orientación, ya que todo era bastante “laberintico”, pero una vez dentro… entre las 12 de la mañana y las 6 de la tarde estuvimos DENTRO del agua, eso si, procurábamos cada “x” tiempo cambiar de piscina para variar así la temperatura (había una caliente, una templada y una fría con sus diferentes chorros), el propio balneario y las piscinas eran obras de arte del XIX, y sino las húngaras convertían aquello en un museo jeje, pero la verdad es que ese chapuzón de seis horas nos costo nuestras quemaduras. Esa noche y por recomendación de Miro nos acercamos al Sir Lancelot, un restaurante típico de turistas, pero, que resulto ser una de las mejores cenas de mi vida, aunque era caro (22€) compensaba, ya que, además de espectáculos medievales, pidiendo el menú para tres nos plantaban delante una bandeja de carne-fruta-verduras de unos 40-50cms de largo y unos 25cms de ancho a rebosar… y, nuestras herramientas: un babero y las manos… ¿mencione ya que esa era nuestra PRIMERA comida del día? (9:00 PM), creedme, se me saltan las lagrimas solo de recordarlo. Tras esto, la “tipical ruta nocturna” (terraza-Zsympla), y acabamos esta vez si en el local de moda de la ciudad al aire libre y con unas 500 personas en una fiesta que debió acabar sobre las 5 de la mañana con el sol ya despuntando (y claro no llegando a casa hasta las 6 como minino).

El Jueves decidimos, que, ¿que mejor que repetir lo de ayer? (además, lo mas cultural de la ciudad estaba visto) en este caso nos acercamos a: primero, recoger los billetes para Viena (20€), y segundo a la Isla Margarita ubicada en el centro del Danubio. Esta isla es un complejo lúdico-festivo que es para mi la envidia de cualquier capital europea: campos de futbol-tenis, parques, sombras, piscinas y fuentes… (y por la noche como ya veréis fiesta) tras pasar ese día en el complejo de piscinas mas grandes de Europa (allí todo es a lo grande) y tras otras MUCHAS horas en el agua (nuestras quemaduras por aquel entonces ya eran de 2º grado), el hambre volvía a apretar ya que, de nuevo nuestra primera comida seria a las 9 PM con Miro, pero esta vez en un restaurante típico. El caso es que nos fuimos sobre las 7 de la tarde de la isla, ducha y al restaurante, el cual, por cierto era precioso, el típico sitio que no aparece en las guías, con música en directo, velas, las paredes totalmente cubiertas por mensajes colgados por gente que estuvo en ese mismo sitio, y donde probamos comida típica de Hungría (en mi caso un caldo, ¡con dos cojones! cuando teníamos 30º de temperatura de noche), tras esto nos fuimos al “Buddah Beach” una especie de macro-discoteca al aire libre que sigue el curso del Danubio unos 200m, donde además de las pistas de vaile había terrazas y bungalows… y, tras algún incidente para pagar en la barra logramos un puesto en uno de los bungalows que estaban pegados al rio donde los cuatro nos tomamos unas cervecitas de las buenas, escuchando música, y contemplando desde las orillas del Danubio la ciudad… y tras este momento ZEN y viendo que aquel sitio era tan grande que no se llenaba… dijimos “si un plan sale bien…¿para que cambiarlo?” y volvimos al mismo local al aire libre de los últimos tres días, pero en este caso a las 5 de la mañana en vez de volvernos para casa decidimos que nos quedaba energía y no hacia mucho calor, así que ¡era el momento de ascender al monte de la independencia! (un monte de unos 250m de alto…unas cuestas que dolía verlas! Pero estábamos frescos y con un extraño sentimiento de recuperación de energía e invencibilidad, lo que hace el alcohol), así que; allí fuimos los tres (Aitor quizás mas cuerdo decidió ir a casa), a contemplar la salida del sol desde el monte que dominaba toda la ciudad simplemente espectacular.

Claro, que, luego hubo que bajar ese monte (con el alcohol ya sudado y por lo tanto fuera del organismo) y llegar al piso… como mínimo serian las 8 de la mañana; eso si, al día siguiente por fin podríamos “dormir”.

Viernes, ultimo día, las estabas tan cansado que te dolían las piernas hasta tumbado en cama, eso junto con las quemaduras del sol, y el hambre hizo que plantear levantarnos antes de la 1 de la tarde fuera utópico, así que… para que. De hecho yo y Aitor pensamos, vaya tontería levantarse a la 1 de la tarde, encendimos la TV y ¡semifinales de Wimbledon! (bueno a mi me daba bastante igual pero me servía de excusa para no salir de casa en toda la tarde y así dormir), realmente Tou y Pin querían salir así que fueron a dar “una vuelta un momento” no volvieron hasta las 7 de la tarde… tras haber ido al laberinto, haber entrado y bebido de sus fuentes de las que brotaba ¡VINO! si si, como suena, a falta de fuentes con agua las ponían de vino… eso me fastidio no verlo, (bueno, lo reconozco, era probarlo lo que me interesaba) pero salir al sol en el estado en que estaban mis hombros seria un suplicio… bueno a todo esto Nadal no se como quedaría pero yo me quede dormido en el 2º juego y hasta las tantas de la noche.

Esa noche queríamos hacer algo distinto ya que seria nuestra ultima noche en la ciudad, nos acercamos al Mamut un enorme centro comercial lleno de discotecas y locales de ocio, que resulto estar vacio (es mas popular en invierno con frio en la calle), así que acabamos rebotados en la Isla Margarita de nuevo (que quedaba a medio camino de casa), y tras unas cervezas en la terracita de rigor (era el calentamiento previo a toda fiesta), nos acercamos a donde por la tarde habíamos estado, los campos de deportes y piscinas, la zona se había convertido en una serie de discotecas y pistas de baile, decidiendo entrar donde la “Biblia” nos recomendaba… el “Cha-Cha-Cha” en resumen: gente, alcohol barato, espacio para bailar… ¡ambientazo!. A, por cierto, era nuestra ultima noche, como ya he dicho, así que había que gastarse TODO el dinero que nos quedara… en mi caso ese dinero se convirtió en 4L de cerveza en el cuerpo, y porque me fue imposible continuar bebiendo; aunque el resto no fue mucho mejor (excepto Aitor que en su ansia por ir a por alcohol mas “normal” ron-whisky,,, se estaba dejando mucha pasta por muy poca cantidad) de hecho Pin no lo sabia, pero tras esa noche nunca volvería a probar la cerveza…

Y tras una noche bailando y bebiendo… el día apareció pero eso no acabo con la fiesta (casi diría que todo lo contrario)… al final nos plantamos en el piso a las 7 de la mañana (hay que tener en cuenta que salíamos de fiesta a las 9-10 de la noche) donde decidimos comernos todo lo que nos quedaba en el piso… jeje pero que bien entraba toda esa comida… y bueno habíamos quedado con Miro a las 10 así que mucho no se pudo dormir…

Sábado con lagrimas en los ojos y resaca en la cabeza, nos despedíamos de Budapest, en un nuevo y ultimo gesto de amabilidad Miro nos invito a los cafés y croissants nos llevo en su coche hasta la estación, y nos ayudo a coger el tren correcto y el vagón adecuado; diciéndonos que si algún día volvemos “por la zona”(= Europa Central) lo llamemos… y sin duda será asi, ya que en Budapest, además de pasta, barriga y la piel nos dejamos a un amigo y una ciudad que nos encanto y que sin duda marcó este European Summer.

Datos prácticos para visitar Budapest.

La visita la hicimos con la guía de El País Aguilar y con la mencionada Biblia que marcaba donde debíamos ir y como se llamaba cada lugar.

La moneda es MUY problemática de manera que una cerveza la tenias que pagar con 7-8 billetes (sin exagerar) y el billete de tren solo con uno, además de que tenias muchas monedas inútiles.

Los húngaros en general son bastante sosos y hasta diría tristes…hasta que ven a una/s mujer/es solas, en ese caso se convierten en despiadados depredadores sin ningún tipo de pudor.

El idioma es totalmente incomprensible, MUY difícil de aprender y único de su país (el siguiente idioma mas parecido se dice que es el Vasco).

En transporte publico a pesar de ser caro, en el tranvía no vimos ningún revisor, pero si en el metro (especialmente en la línea antigua y en las estaciones) así que ojo a los pillos…

Las cervezas más típicas de la ciudad eran la “Soproni” y la… bueno y otra que no recuerdo ahora mismo… pero en general no eran muy buenas y su precio rondaba los 400-700 Fl. (Zsympla-Local de moda)

07 agosto 2008

European Summer – Episodio I - LIVERPOOL


Nuestro viaje comienza en el aeropuerto de Santiago de Compostela, donde, a eso de las 9 de la noche de un Sábado sale nuestro vuelo, destino…Liverpool, vamos a esta ciudad no por capricho sino por ser el lugar del que parten los vuelos Low-Cost hasta Budapest… y porque de paso podríamos ver la ciudad del “You´ll never walk alone” donde el compatriota F.Torres, Arbeloas y cia. “triunfaban”¨...


Llegamos al “John Lenon´s Airport” a eso de las 11-12 de la noche (con el cambio horario ya ni idea de que hora era exactamente), y tras recorrer un poco el aeropuerto reconociendo tiendas y recovecos, encontramos nuestro objetivo… NUESTRA CAMA!, ya que esa noche la pasaríamos en el aeropuerto, y aunque era “medianamente cómodo” hay que decirlo… el suelo estaba duro y frio, pero nada que un sueño acumulado brutal no pueda vencer… yo fui de los afortunados que durmió hasta eso de las 5 de la mañana otros (véase Aitor por ejemplo) no tuvieron esa suerte, y prácticamente quedaron en vela.

Y, a eso de las 6, tras pensar cual sería nuestro siguiente paso, decidimos coger un bus (algo menos de 1 pound) y desplazarnos al hotel, tras media horita nos bajamos en nuestra parada que sorprendentemente parecía estar en las afueras de la ciudad… pero nada mas lejos de la realidad, era el “centro” de la ciudad, pero era una zona con apariencia de barrio residencial, lo cual suponía que podríamos desplazarnos a pie… para esto lo primero que teníamos que hacer era dejar las mochilas, y tras un par de vueltas a la manzana (y no sin alguna dificultad) encontramos el “International Inn” hostal de Liverpool donde estuvimos por unos 18€, con una habitación para nosotros solos; y tras dejar las maletas a eso de las 7 de la mañana comenzamos a recorrer la ciudad.

Empezamos por las dos catedrales (católica y protestante) que estaban al lado del hostal, por lo que nuestro paseo fue entre ellas, tras esto comenzamos a bajar hasta el rio para ver las zonas de los mueles, desde donde salió el Titanic entre otros muchos barcos; tras un largo pero tranquilo paseo y alguna foto estilo Beatles, llegamos a los “Victoria Docks” los antiguos muelles de Liverpool imagen del comercio británico del XVIII y el puerto de esclavos mas importantes de la historia (el 80% del comercio de personas pasaba por aquí, pero eso los ingleses no lo dicen mucho), tras esto y ya en el city center nos dirigimos hacia “las tres gracias” tres monumentales edificios: Alcaldía, Autoridad Portuaria, y sede de la compañía WhiteStar (la del Titanic), fue en este momento cuando la lluvia nos dio la bienvenida a tierras británicas.

Tras esto, comenzamos a caminar por las calles del centro en busca del Cavern Pub, donde los Beatles comenzaron su andadura, y tras las fotos de rigor con la estatua (creemos que de McCartney), acabo la visita “cultural” y empezó la “friki”, el primer paso, encontrar un local donde ver la Final que esa noche disputarían en Viena, ALEMANIA-ESPAÑA y para eso habíamos pensado en el bar deportivo que el jugador del Liverpool Carragher tiene cerca del Cavern, lo localizamos y preguntamos a un amable señor (que resulto ser quien dirigía el local) si habría problemas para conseguir sitio, que éramos español y queríamos ver la final en el “Sports Club Spain” (su nombre original era England no Spain, pero dice la leyenda que F.Torres hablo con Carragher para que lo cambiara dado que ellos no disputaban la Eurocopa), y nos dijo que no habría problema, que esperaba que España ganara y nos recomendó que para llegar a Anfield fuéramos en bus y al llegar rezáramos en la estatua de Bill Shankly.

Desoyendo los consejos de nuestro amigo fuimos andando…4 kms según google Earth a estas horas (9 de la mañana) bajo un sol considerable y con los pies ya algo tocados, al llegar intentamos entrar en el estadio pero no nos dejaban, se necesitaba reserva; y solo grupos de 15 personas entraban cada hora (¡y 600 personas tenían reserva para ese día!)… Por suerte los españoles entre que estamos bien vistos y que somos muy convincentes conseguimos que nos metieran de primeros en la lista de espera y tras media hora de espera aunque solo había un par de sitios libres nos metieron a los cuatro.

Tras una entrada triunfal en el estadio llegamos al vestuario… de lo mas cutre que he visto (los del Pontevedra en el viejo Pasaron eran mejores) 4 duchas y tres baños creo que lo representa muy bien, y tras un par curiosidades de Benitez y las fotos de rigor con las camisetas de los jugadores, una rápida entrevista en la sala de prensa y chavales al campo… THIS IS ANFIELD.

Un campo que se hace MUY pequeño y sorprendente que la distancia entre los banquillos no llegue a medio metro de distancia.

Tras un poco de historia y contemplación salimos de allí no sin antes pasarnos por el mueso y la súper-tienda del Liverpool (la mas grande que he visto de un club de futbol), y con la lluvia de nuevo sobre nuestras cabezas cogimos un bus y al centro… que tanto caminar no podía ser bueno.

Y el hambre apretaba (nos preparábamos para lo que seria el resto del viaje) así que un Burger King rapidito y a dormir que falta hacia (todo caminando por supuesto).
Nos despertamos (de milagro) casados pero por una final de Eurocopa había que moverse, fuimos al bar de Carrager y cuando estábamos totalmente dispuesto a entrar…”Sorry Mr…” ¿Cómo que sorry mister?... el local lleno y el segurata, un negro de unos 3m nos impedía el paso, el director se acerco para hablar con el y nos comento que se había llenado todo no podía dejarnos pasar porque si estaba lleno las leyes lo impedían (no sin autorización de su Boss)… y nos fuimos con la moral hundida, y cuando ya habíamos cruzado la esquina y nos preguntábamos donde nos meteríamos… coño…Carragher!; tras quedarnos medio perplejos viendo como se alejaba (hacia su Pub) vimos como el Director venia corriendo hacia nosotros; su jefe nos daba permiso para entrar sin problemas… estábamos dentro.

Y tan dentro, tanto, tanto, que alguno se lo quiso agradecer al propio Carragher, pero delante de el solo un “Hi!” salió de su boca (a lo que educadamente toda la mesa del jugador respondió “Hello!” hay que reconocerlo), y empezó el partido, y la verdad ves que el futbol es otra cosa.

Durante 1000 años España e Inglaterra han combatido, han luchado, Trafalgar, Cartagena, Wellington, Nelson, Armada Invencible, Carlos IV, Flandes, Herejes, han rivalizado… pero durante este partido parecía que la historia había cambiado… que aquel temporal no había desviado la flota Española, que finalmente la armada invencible había tocado suelo británico e invadido la isla, porque Inglaterra era Española ese día… (supongo que lo “bien” que también le cae Alemania influiría…aquello de “el enemigo de mi enemigo…”).

Y tras una serie de canticos “Liverpool´s nº 9…”, “que viva España…”, el “lolololo (himno”)… llegan los minutos finales y todo el bar (todo Liverpool si me apuras) se pone a cantar el “You´ll never walk alone…” y madre mía… si los 200 que había en el bar cantaban así… como será con 40.000 (y ya no te digo cuando tengan un campo mas grande) la verdad sobrecogedor, y con el pitido final, al ritmo de “volare ooo” y grandes hits musicales del estilo españoles, galegos e ingleses nos unimos en una gran fiesta que duraba una hora mas tarde del final del partido…pero era domingo y teníamos que descansar para el viaje de mañana…

Y así nos retiramos a cama… con alegría y un poco de pena por no estar en España…pero con la sensación de que en Liverpool la experiencia ha sido si cabe más única.
Y tras una noche laaaaaaaarga como ninguna mas seria en este viaje (10 horas durmiendo) nos fuimos al aeropuerto camino de Budapest… pero con una idea en mente vivir un partido en Anfield.

Información Útil de la Ciudad:

Las líneas de autobuses son muy amplias y se paga en metálico en cada bus. (Sobre 1 pound el trayecto).
Liverpool es la Capital Europe de la Cultura 2008, y con motivo de esta conmemoración tiene infinidad de actos y espectáculos todo el año, por lo que seria interesante ir durante el ´08.
Realmente la ciudad es “pequeña” en cuanto que todo lo que hay que ver (excepto Anfield) esta muy cerca por lo que seria ideal ir muy pocos días o ir 5-6 dias si se tiene la posibilidad de ir a las afueras (al Lake District por ejemplo) o a otras ciudades cercanas (Manchester).