11 enero 2009

Punta Cana ´08

Y para acabar el 2008, la última aventura del año
(pero ya pensando en el año próximo)


Diciembre… significa además de navidad, frío, lluvia (en algún caso mas que otro) nieve.

Y como de todo eso en Galicia vamos bastante sobrados (especialmente de lluvia y mas especialmente en Santiago…) un buen destino es para estas fechas aquellos con sol y calor.

Mi duda estaba en el destino a elegir:

Cuba pintaba muy bien este año; en Ribera Maya ya había estado en Fin de año del 2006; en Punta Cana también había estado en 2005, en Junio, de "Paso de Ecuador" de mi carrera… Pero como este era un viaje con la family, decidi que aunque lo que más me apetecía era Cuba, el coste de hacerlo a medida hacía mucho mas viable la opción de Punta Cana…

Así que el Viernes 19 de diciembre salimos de casa: dirección con dirección ¡Republica Dominicana!.

Tras ocho horas de vuelo con Air Europa llegamos al “paraíso” ya de noche, nos recibieron de forma algo caótica, (algo típico del caribe la verdad) con porteadores quitándote las maletas de las manos y llevándose las mismas no se sabe muy bien a donde…pero finalmente acababais en el autobus tus maletas y tu, asi que tampoco había queja, era el comienzo...

Pero tras salir del aeropuerto de paja y con la paliza de vuelo, ya nos daba igual casi todo, ¡queríamos llegar!... media horita mas en bus y estaríamos en nuestro destino, eso si, media hora bien movida ya que la “moda” de los badenes en las carreteras para ralentizar coches ha llegado también hasta el caribe, y eso, junto con los baches “naturales” de estas carreteras fueron un cocktail de desastrosas consecuencias para nuestras cervicales.

El hotel era el Bahia Principe Bavaro, grande pero muy atestado de gente y con poca animación e intalaciones deportivas (los debe haber mejores en la zona si este es vuestro destino de vacaciones).

Una vez en nuestra habitación descubrimos que éramos clientes "Premier” que eso era como ser “guay” (aunque había unos que debían ser Super-guays por pagar mas o algo, estos eran los por nosotros odiados “Ambar”…malditos pijos) con algún que otro privilegio extra; uno de ellos era que nuestra casa estaba alejada del bullicio del resto de huéspedes (tan alejada que estábamos rodeados de selva y con UNA OBRA en frente, que se hacia escuchar a primeras horas de la mañana.

Por lo demás el tiempo que nos cuadro fue MUY cambiante, había sol, lluvias torrenciales, viento, sol… te quemabas y te enfriabas a la misma velocidad pero siempre con un mínimo de 25º que no bajaba en ningún momento del día y de la noche.

Los cócteles estaban especialmente buenos, destacar el Ron Collins, aunque el Miami Vice sigue siendo el rey y sigue siendo el sabor del caribe…

En el apartado excursiones decidimos hacer solo una (¡pero que una!), volamos a Samana una península al norte de la Isla en una mini avioneta (sin palabras) tras media hora de un impresionante vuelo a baja altura toco aterrizar en un aeropuerto del que tendríamos que partir antes de las cinco de la tarde porque ¡no tenia luces! … cogimos un camión y visitamos unas pequeñas aldeas donde nos dieron productos típicos, y llegamos a una zona donde cogimos los ¿caballos?... bueno animales peludos de cuatro patas… todo para llegar a la cascada limón. El recurrido es durísimo pero merece la pena para ver (y bañarte) bajo la Cascada Limón (mas de 60m de altura).

Tras esto cogimos un barco para ir a Cayo Levantado, también conocida como Isla Bacardi, donde comimos nos dimos un buen chapuzón y descansamos un poco… y tras todo esto vuelta al hotel… total 16 horas y una gran aventura por tierra, mar y aire.

Por último destacar que por un problema en la excursión con la comida nos regalaron una super-mariscada en el restaurante Capitan Cook… comimos tanto que solo de oler la langosta ¡ahora nos entran arcadas!.



Y tras nueve días en el paraíso a temperaturas de mas de 25º el día 26 de Diciembre tocaba volver a casa, a poco mas de 0º, pero sabiendo que unas navidades bañándose en la playa hacen que el nuevo año entre con mucha mas tranquilidad y energía.

No hay comentarios: