12 agosto 2008

European Summer – Episodio III - VIENA

Poniéndonos en situación…

Es sábado 5 de julio, estamos en un tren de Ferrocarriles Húngaros (o algo así, la verdad es que este idioma no se entiende nada), bueno, el caso es, que nos esperan 3 horitas de viaje, tenemos resaca la mayoría, y un sueño brutal tras haber dormido tres horas, y aquí todo dios lleva su móvil con música (menos yo) con lo que tiene pinta que el viaje va a ser corto (para ser exactos lo que tarde en cerrar los ojos)…gran error, por algún motivo que no alcanzo a comprender ninguno de nosotros fue capaz de dormir, a pesar de que el tren era bastante cómodo en general, para los 20€ que fueron entre Budapest-Viena (unos 300kms).

Así que, mas o menos con el mismo sueño con el que salimos de Budapest, llegamos a la Westbanhoff (Estación Oeste de Viena) a eso de la 1 y pico de la tarde…con un solecillo que picaba bastante sobre nuestros quemados hombros y un sueño/cansancio acumulado muy considerable.

Lo primero que hicimos fue comprarnos el bono de transporte de 72h por 14€, para movernos libremente por la ciudad con (y ya lo había dicho en alguna ocasión) el mejor metro/transporte de Europa. Lo siguiente fue encontrar el hotel, que lo nuestro nos costo, ya que no tenia cartel de HOSTAL por ningún lado y hubo que entrar en un edificio a saco guiándonos por el nº… y tras dejar las maletas y cambiarnos (duchas comunes así que de momento nos ahorrábamos la ducha) decidimos dar una vuelta a la ciudad; básicamente por el centro histórico, Palacio Holfburg, el Albertina museum, el hotel Saccher, la Opera, el Nationall Hall (lo mas bonito de Viena para mi gusto) y por utlimo la Catedral de San Esteban, todo esto caminando largo tiempo por el centro, lo cual acabo con nuestras ya endebles reservas de energias y de piernas.

Así que, sin mas dilación, metro hasta el hostal Wombats (donde yo tenia localizados un par de Supermercados) para avituallarnos y comer en un Kebab cercano… ¡y como estaba ese kebab señor@s! (por cierto fuimos recibidos al grito de “Campeones Oe” con un extraño acento turko, da gusto viajar cuando eres campeón y en todos lados te reciben con alabanzas).

Tras llenar el buche y llegar al hotel con nuestras provisiones…una buena siesta a ritmo de Opera (pues se podían escuchar los ensayos de un concierto desde nuestras habitaciones)…

Por la noche, por recomendación de Miroslav (si, también se conocía muy bien Viena y nos había indicado por donde salir) nos dirigimos al “Triangulo de las Bermudas” Vienes; se llama así por aquello de que sabes donde empiezas pero no donde vas a acabar, y con las indicaciones de los recepcionistas del hotel llegamos sin problemas.

Pero antes de ir de fiesta, una cervecita de terraza (por no variar) eso si, a 4€ que para algo estamos ya en Europa “central” y esto son euros y no otra moneda. Y tras esto entramos a un par de Pubs, todos bastante llenos la verdad, y muy sorprendente ver tanta animación en un país donde se presupone carácter mas bien frio y fiesta mas bien poca.

El hecho es que nos metimos en un local situado bajo tierra a varios metros de profundidad, con bastante gente… y una sesión de música que ya nos gustaría tener por aqui… la verdad que lo dimos todo (hay videos que lo prueban) empezando por nuestras gargantas… aunque alguno ese día no probo la cerveza, consecuencia del atracón del ultimo día (y mas concretamente de su posterior resaca) en Budapest, donde hubo que gastarse todos los florines que nos quedaban…mayormente en este amarillento liquido.

Tras los 2L y pico de cerveza que ya eran rutina por la noche, Tou, Pin y Aitor invitaron a una camarera (y a sus gargantas de paso) a chupitos de tequila (a 2€ el chupito) hasta que amablemente la camarera cerro la barra y “amablemente” nos ofreció o bajar a la pista, o largarnos…para acabar la noche y tras MUCHAS horas en el local salimos a la calle, y de allí camino del metro para volver al hotel… no sin el “Yo soy español…” de rigor que para nuestra sorpresa fue correspondido por algún otro compatriota...

Y la llegada al hotel, fue realmente apoteósica… solos por la calle, dejándonos las gargantas gritando y bajo un sol que bien podía haber sido el de las 7 de la tarde.
Al día siguiente (Domingo) y con MUCHIIIIIIIIISIMAS dificultades nos levantamos… bueno eso algunos, Aitor decidió que para que levantarse si a la noche habría que volver para cama otra vez… y se quedo en el hostal.

Nosotros mientras fuimos a visitar el Palacio Schollsbrun y Beldevere, además de pasearnos por el Muesum Quartier, con un calorcito de los que hacen historia, y un cansancio acumulado que amenazaba con acabar con nosotros (al que ya nos estábamos habituando para que engañarnos), no sin antes haber pasado por la Sudbanhoff (Estación Sur) a por los billetes de tren a Praga por 50€ si mal no recuerdo (500 kms).

Pero el momento mas épico fue cuando fuimos a la noria de Viena y sobretodo cuando llegamos al Ernst Happel Stadium (el Prater) donde una semana antes Casillas había alzado la copa que nos señalaba campeones de Europa, donde llegaron algunas de las imágenes mas frikis del viaje (por cierto el estadio es mas bonito por la tele, en directo deja bastante que desear) con simulaciones de levantamiento de copa y cosas asi...

Tras todo esto volvimos “a casa” donde Aitor nos esperaba (en cama), aprovechamos para dormir un poco y por la noche nuestra intención era, salir de relax (tras una semana saliendo todos los días, ¡tampoco sonaba tan mal!) y sacar fotos nocturnas de la city. Algo difícil ¡si a las 22.30 apagan las luces de los monumentos! (salimos del hotel a las 22.20), y mas aún cuando una tormenta callo sobre la ciudad a los diez minutos.

Así tras refugiarnos bajo el museo de Bellas Artes durante una media hora, en un momento de calma de la tormenta decidimos comenzar una carrera hacia el metro que tenia pinta de ser también uno de los momentos mas cómicos del viaje…(también esta grabado)

Y tras llegar empapados al hotel decidimos por primera vez en mas de una semana irnos a cama antes de la 1 de la mañana, que al día siguiente había que llegar a la estación a las 11.

Ya había pasado el ecuador del viaje y la verdad creo que hasta ese momento había superado con creces las expectativas, o al menos las mías.

Datos prácticos de la ciudad:
En la red de transportes no hay NINGUN tipo de revisor o similar, se podría ir sin pagar.

La cerveza es “cara” (4€ en terraza), pero hay que tener en cuenta que es 0,5L y que además, esta bastante buena, yo destacaría como la mejor la “Ottakring”, aunque existen algunas mas “populares”.

Ciudad bastante turística con poca población “autóctona” y mucho “guiri” en comparación con Liverpool o Budapest.

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