08 agosto 2008

European Summer – Episodio II - BUDAPEST

La capital de Hungría… llegamos a la ciudad un Lunes 30 Junio, el día siguiente a la victoria española en la final de la Eurocopa pecho henchido, y con energías en las piernas (aunque la pateada a Anfield estaba todavía presente). En la ciudad teníamos alquilado un apartamento con la agencia TOMA_Apartments para toda la semana (marchándonos el sábado de mañana hacia Viena) y un contacto que esperábamos nos ayudase un poco a movernos por la ciudad.

Tras aterrizar en el aeropuerto, el primer problema fue convertir divisa (a Florines, con un tipo de cambio de unos 240 F/€) donde nos dieron un buen palo con un tipo de cambio muy malo, pero bueno, solo teníamos una oficina de cambio y había que pasar por el aro… tras esto, por un segundo tanteamos la posibilidad de comprar la Budapest Card, o de ir al centro en Tren… un acierto no haberlo cogido ninguna, casi 40€! la primera (por 72horas) y 16-20€ lo segundo… y claro ante estos precios nuestros peores temores (haber aterrizado en una capital carísima) empezaron a surgir.

Nada mas lejos de la realidad tras montarnos en el bus publico (unos 2€) que la guía nos recomendaba, y después un metro (por 1,2 €) nos plantamos en el centro de Budapest a escasos 200m del parlamento. Llegamos fácilmente a la oficina de TOMA donde nos recibieron nada menos que con la foto de Casillas levantando la copa y reproduciendo la final en los televisores… pero la mejor sorpresa fue la ubicación del apartamento (a priori en el distrito IX de la ciudad que no es centro-centro), cuando nos indico que estaba a escasos 100m del Parlamento pensábamos que se estaba equivocando o algo... pero no, ese sería nuestro piso; ¡Y que piso!, unos 100m2 donde a pesar de ser 4 personas podríamos haber dormido sin problemas 8, y con todo lujo de detalles (Tv, micro…).

Pero habíamos llegado a la ciudad y tocaba avituallarse y moverse, contactamos con Miroslav, un conocido de la hermana de Isi, que nos fue a recoger en su coche (incumpliendo una serie de normas de trafico en el proceso), y la verdad… este tío es muy grande, nos dio una vuelta por la ciudad con su coche señalándonos lo mas importante, explicándonos un poco la ciudad, etc… nos llevo a un sitio de terraceo típico (nos indico que cervezas probar) y con el creamos “la biblia”: sobre un mapa de la ciudad maracamos todo lo que debíamos ver, por donde salir, donde tomar copas, a que piscinas ir, etc. El caso es que por problemas “conyugales” tuvo que irse temprano (y no pudo salir con nosotros esos días), pero, no sin antes dejarnos en el “Zsympla ter”, un local “underground” (ni idea de que significaba exactamente hasta que lo vimos) bueno, mas bien era EL local, para llegar tenias que ir caminando por el centro (donde siempre estas solo ya que no hay nadie nunca por la calle) llegabas a una serie de callejones oscuros, de pronto un pequeño cartel con su nombre y un par de personas en la puerta… te indican la entrada, y tras meterte por una serie de pasillos que parece que te llevan directo a un edificio semi-derruido donde, en la explanada central mas de un centenar de personas sentadas en diferentes mesas compartían cervezas y comentarios en mas idiomas de los que os podáis imaginar (ya que parece ser el típico local de reunión de los expatriados en esa ciudad).

Y bueno tras unas cervezas y un gran rodeo nocturno atravesando los puentes de la ciudad (en una estéril búsqueda de una de las discotecas que Miro nos indico) llegamos a casa… descansar y madrugar eran los siguientes pasos.

El primer día (Martes) decidimos darnos “la gran paliza” (siempre caminando, ya que los precios de los bonos del transporte públicos eran bastante caros sobre 17€ 3dias) tras ver la zona centro de Pest (el lado de la ciudad donde esta el parlamento) con el Parlamento, la Basílica de San Esteban, y al Estación Eiffel, decidimos cruzar el Danubio e ir a Buda donde se encuentra el Castillo, el laberinto y el Palacio Imperial. Avanzo que; están en un monte relativamente alto y subirlo en pleno verano con 30 y pico grados es bastante fastidiado (y mas sin fuentes para refrescarte!) las vistas desde la ciudad vieja del castillo la verdad son espectaculares ya que tienes frente a ti el parlamento (visto desde una perspectiva elevada), es el sitio ideal para sacarte “la foto” del viaje sobretodo desde el “Bastión de los Pescadores”, tras la foto buscamos infructuosamente el laberinto y tras tomarnos un aguita (de 20cl! por una burrada de billetes que no eran mas que 2€) en una terraza desde esta posición, al palacio imperial, el cual, pese a que desde lejos es precioso pierde un poco de vistosidad desde cerca, y mas sabiendo que esta totalmente reconstruido por el régimen comunista y que es una especie de “cascaron”, pues el interior fue totalmente expoliado en numerosas ocasiones desde su creación, aunque ahora acoge exposiciones temporales de pintura; tras esto nueva caminata pero para llegar a casa, cruzamos el puente principal de la ciudad (Pte. Elisabeth), siesta y la “tipical ruta nocturna” esto es: primera cerveza en terraza, Zsympla, y “tempranito” (3 AM) para cama, no sin antes despertar a media Pest al grito de “Yo soy español…”.

Toca Miércoles, y nuevo madrugón, pero, esta vez decidimos que iba siendo hora de relajarnos (tras un viaje nocturno a Liverpool, malamente dormir en el aeropuerto, caminar 5kms hasta Anfield, otro día de viaje hasta Budapest y la paliza del día anterior ¡nos lo merecíamos!). Así que nos acercamos al balneario mas grande de Europa, el “Szechenyi Spa” (10€), en el centro de la ciudad pero rodeado de parques, para acercarnos paramos cogimos el metro mas antiguo de Europa Continental con vagones del S. XIX de madera; y paramos en la Plaza de los Héroes.

Recuerdo que nos costo mucho entrar en el Spa: tanto en el recinto como en las piscinas por problemas de orientación, ya que todo era bastante “laberintico”, pero una vez dentro… entre las 12 de la mañana y las 6 de la tarde estuvimos DENTRO del agua, eso si, procurábamos cada “x” tiempo cambiar de piscina para variar así la temperatura (había una caliente, una templada y una fría con sus diferentes chorros), el propio balneario y las piscinas eran obras de arte del XIX, y sino las húngaras convertían aquello en un museo jeje, pero la verdad es que ese chapuzón de seis horas nos costo nuestras quemaduras. Esa noche y por recomendación de Miro nos acercamos al Sir Lancelot, un restaurante típico de turistas, pero, que resulto ser una de las mejores cenas de mi vida, aunque era caro (22€) compensaba, ya que, además de espectáculos medievales, pidiendo el menú para tres nos plantaban delante una bandeja de carne-fruta-verduras de unos 40-50cms de largo y unos 25cms de ancho a rebosar… y, nuestras herramientas: un babero y las manos… ¿mencione ya que esa era nuestra PRIMERA comida del día? (9:00 PM), creedme, se me saltan las lagrimas solo de recordarlo. Tras esto, la “tipical ruta nocturna” (terraza-Zsympla), y acabamos esta vez si en el local de moda de la ciudad al aire libre y con unas 500 personas en una fiesta que debió acabar sobre las 5 de la mañana con el sol ya despuntando (y claro no llegando a casa hasta las 6 como minino).

El Jueves decidimos, que, ¿que mejor que repetir lo de ayer? (además, lo mas cultural de la ciudad estaba visto) en este caso nos acercamos a: primero, recoger los billetes para Viena (20€), y segundo a la Isla Margarita ubicada en el centro del Danubio. Esta isla es un complejo lúdico-festivo que es para mi la envidia de cualquier capital europea: campos de futbol-tenis, parques, sombras, piscinas y fuentes… (y por la noche como ya veréis fiesta) tras pasar ese día en el complejo de piscinas mas grandes de Europa (allí todo es a lo grande) y tras otras MUCHAS horas en el agua (nuestras quemaduras por aquel entonces ya eran de 2º grado), el hambre volvía a apretar ya que, de nuevo nuestra primera comida seria a las 9 PM con Miro, pero esta vez en un restaurante típico. El caso es que nos fuimos sobre las 7 de la tarde de la isla, ducha y al restaurante, el cual, por cierto era precioso, el típico sitio que no aparece en las guías, con música en directo, velas, las paredes totalmente cubiertas por mensajes colgados por gente que estuvo en ese mismo sitio, y donde probamos comida típica de Hungría (en mi caso un caldo, ¡con dos cojones! cuando teníamos 30º de temperatura de noche), tras esto nos fuimos al “Buddah Beach” una especie de macro-discoteca al aire libre que sigue el curso del Danubio unos 200m, donde además de las pistas de vaile había terrazas y bungalows… y, tras algún incidente para pagar en la barra logramos un puesto en uno de los bungalows que estaban pegados al rio donde los cuatro nos tomamos unas cervecitas de las buenas, escuchando música, y contemplando desde las orillas del Danubio la ciudad… y tras este momento ZEN y viendo que aquel sitio era tan grande que no se llenaba… dijimos “si un plan sale bien…¿para que cambiarlo?” y volvimos al mismo local al aire libre de los últimos tres días, pero en este caso a las 5 de la mañana en vez de volvernos para casa decidimos que nos quedaba energía y no hacia mucho calor, así que ¡era el momento de ascender al monte de la independencia! (un monte de unos 250m de alto…unas cuestas que dolía verlas! Pero estábamos frescos y con un extraño sentimiento de recuperación de energía e invencibilidad, lo que hace el alcohol), así que; allí fuimos los tres (Aitor quizás mas cuerdo decidió ir a casa), a contemplar la salida del sol desde el monte que dominaba toda la ciudad simplemente espectacular.

Claro, que, luego hubo que bajar ese monte (con el alcohol ya sudado y por lo tanto fuera del organismo) y llegar al piso… como mínimo serian las 8 de la mañana; eso si, al día siguiente por fin podríamos “dormir”.

Viernes, ultimo día, las estabas tan cansado que te dolían las piernas hasta tumbado en cama, eso junto con las quemaduras del sol, y el hambre hizo que plantear levantarnos antes de la 1 de la tarde fuera utópico, así que… para que. De hecho yo y Aitor pensamos, vaya tontería levantarse a la 1 de la tarde, encendimos la TV y ¡semifinales de Wimbledon! (bueno a mi me daba bastante igual pero me servía de excusa para no salir de casa en toda la tarde y así dormir), realmente Tou y Pin querían salir así que fueron a dar “una vuelta un momento” no volvieron hasta las 7 de la tarde… tras haber ido al laberinto, haber entrado y bebido de sus fuentes de las que brotaba ¡VINO! si si, como suena, a falta de fuentes con agua las ponían de vino… eso me fastidio no verlo, (bueno, lo reconozco, era probarlo lo que me interesaba) pero salir al sol en el estado en que estaban mis hombros seria un suplicio… bueno a todo esto Nadal no se como quedaría pero yo me quede dormido en el 2º juego y hasta las tantas de la noche.

Esa noche queríamos hacer algo distinto ya que seria nuestra ultima noche en la ciudad, nos acercamos al Mamut un enorme centro comercial lleno de discotecas y locales de ocio, que resulto estar vacio (es mas popular en invierno con frio en la calle), así que acabamos rebotados en la Isla Margarita de nuevo (que quedaba a medio camino de casa), y tras unas cervezas en la terracita de rigor (era el calentamiento previo a toda fiesta), nos acercamos a donde por la tarde habíamos estado, los campos de deportes y piscinas, la zona se había convertido en una serie de discotecas y pistas de baile, decidiendo entrar donde la “Biblia” nos recomendaba… el “Cha-Cha-Cha” en resumen: gente, alcohol barato, espacio para bailar… ¡ambientazo!. A, por cierto, era nuestra ultima noche, como ya he dicho, así que había que gastarse TODO el dinero que nos quedara… en mi caso ese dinero se convirtió en 4L de cerveza en el cuerpo, y porque me fue imposible continuar bebiendo; aunque el resto no fue mucho mejor (excepto Aitor que en su ansia por ir a por alcohol mas “normal” ron-whisky,,, se estaba dejando mucha pasta por muy poca cantidad) de hecho Pin no lo sabia, pero tras esa noche nunca volvería a probar la cerveza…

Y tras una noche bailando y bebiendo… el día apareció pero eso no acabo con la fiesta (casi diría que todo lo contrario)… al final nos plantamos en el piso a las 7 de la mañana (hay que tener en cuenta que salíamos de fiesta a las 9-10 de la noche) donde decidimos comernos todo lo que nos quedaba en el piso… jeje pero que bien entraba toda esa comida… y bueno habíamos quedado con Miro a las 10 así que mucho no se pudo dormir…

Sábado con lagrimas en los ojos y resaca en la cabeza, nos despedíamos de Budapest, en un nuevo y ultimo gesto de amabilidad Miro nos invito a los cafés y croissants nos llevo en su coche hasta la estación, y nos ayudo a coger el tren correcto y el vagón adecuado; diciéndonos que si algún día volvemos “por la zona”(= Europa Central) lo llamemos… y sin duda será asi, ya que en Budapest, además de pasta, barriga y la piel nos dejamos a un amigo y una ciudad que nos encanto y que sin duda marcó este European Summer.

Datos prácticos para visitar Budapest.

La visita la hicimos con la guía de El País Aguilar y con la mencionada Biblia que marcaba donde debíamos ir y como se llamaba cada lugar.

La moneda es MUY problemática de manera que una cerveza la tenias que pagar con 7-8 billetes (sin exagerar) y el billete de tren solo con uno, además de que tenias muchas monedas inútiles.

Los húngaros en general son bastante sosos y hasta diría tristes…hasta que ven a una/s mujer/es solas, en ese caso se convierten en despiadados depredadores sin ningún tipo de pudor.

El idioma es totalmente incomprensible, MUY difícil de aprender y único de su país (el siguiente idioma mas parecido se dice que es el Vasco).

En transporte publico a pesar de ser caro, en el tranvía no vimos ningún revisor, pero si en el metro (especialmente en la línea antigua y en las estaciones) así que ojo a los pillos…

Las cervezas más típicas de la ciudad eran la “Soproni” y la… bueno y otra que no recuerdo ahora mismo… pero en general no eran muy buenas y su precio rondaba los 400-700 Fl. (Zsympla-Local de moda)

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